lunes, 1 de marzo de 2010

Parashá Ki Tisa

----------------------------------------- Parashá Para

Resumen Parashá Ki Tisa

Cuando se hizo el censo de los israelitas varones mayores de veinte años (sujetos, por ende, a servir en el ejercito), cada uno de ellos debió pagar medio shekel de plata. Este metal era usado para la construcción del Santuario. Debía hacerse también una jofaina de bronce para ser utilizada por Aharón y sus hijos para el lavado de manos.

Estaba ubicada en el atrio, entre el altar de ofrendas quemadas y la entrada al Santuario. Para ungir a sacerdotes y vasijas era utilizada una mezcla de aceite de cuatro hierbas aromáticas prescriptas, mezclada con aceite de oliva, y se preparaba incienso para uso sagrado, hecho con especies dulces seleccionadas.

Betzalel, de la tribu de Iehuda, y Oholiav, de la tribu de Dan, fueron elegidos por la Divinidad para aplicar su habilidad como artesanos a la supervición del trabajo de construcción del Santuario. Aunque la construcción del Mishcán era de la mayor importancia, no debía anular la observancia del shabat y el pueblo recibió ordenes de cesar todo trabajo durante el día de descanso.

Moshé había permanecido en el monte Sinaí durante cuarenta días y cuarenta noches y el pueblo, temiendo que no regresara, reclamaba un objeto visible que pudiera adorar. Persuadió a Aharón para que diera forma a la imagen de un becerro, fundiendo el oro de sus joyas. Los judíos llevaron ofrendas quemadas y de paz a ese ídolo, alrededor del cual cantaron y danzaron.

Ese despliegue de herejía provocó la ira de D-s, y ordenó a Moshé que descendiera. Le informó del pecado de Israel y declaró que destruiría a esa nación traidora. Moshé suplicó al Señor que tuviera piedad y no diera a los egipcios la oportunidad de regocijarse con la desgracia de los israelitas, sino que recordara Su pacto eterno con los patriarcas. Al oír este ruego, HaShem concedió al pueblo judío una nueva oportunidad.

Mientras descendía de la montaña el diecisiete de Tamuz, con las dos Tablas de la Ley grabadas por D-s, Moshé oyó los gritos de la orgía y al observar la oprobiosa conducta del pueblo, las arrojó al suelo. Luego, destruyó el becerro de oro y lo echó al fuego, después de lo cual lo molió hasta convertilo en polvo, que echó en una corriente de agua de la cual hizo beber al pueblo.

Reprochó a Aharón por lo ocurrido y éste se justificó diciendo que se vio forzado a cumplir las demandas del pueblo. Moshé convocó a todos sus partidarios a reunirse alrededor de él y la tribu de Levi respondió inmediatamente. A su orden, los miembros de Leví recorrieron el campamento y mataron alrededor de trescientos jefes de la revuelta.

El amor y la compasión de Moshé por el pueblo lo impulsó a rogar al Señor que lo perdonara, pues si fuera destruido él perdería el deseo de vivir. La respuesta que recibió fue que sólo serían castigados aquellos que habían pecado intencionalmente, y que en vista de la intercesión de Moshé el pueblo sería conducido a la Tierra prometida por un envaido de HaShem, no por El mismo. Al enterarse de la reprobación del Señor por sus acciones, los israelitas se lamentaron y se quitaron los ornamentos en señal de pesar.

Moshé levantó su tienda fuera del campamento que había sido profanado por el becerro de oro. En íntioma comunión con D-s pidió una revelación de los atributos divinos para ayudarlo en la conducción del pueblo. El Señor volvió a asegurarle que El sería piadoso y guiaría a los judíos hacia Eretz Israel, pues Moshé personalmente había hallado gracia en Sus ojos. En respuesta a un pedido de que se le permitiera contemplar la Gloria Divina, se le dijo a Moshé que ningún mortal podía ver a HaShem y continuar viviendo. No obstante, se le permitió una mirada fugaz al resplandor divino a través de una grieta en la roca montañosa.

Una vez más Moshé ascendió solo a la montaña, llevando consigo las dos nuevas tablas de piedra que se le habia ordenado preparar. D-s descendió en una nube, se reveló como el Señor de la Piedad, la Bondad y la Verdad, y renovó Su pacto con Israel repitiendo los principales mandamientos que había dado previamente. Estos incluían la prohibición de la idolatría, la observancia de las festividades y la santificación del Shabat.

HaShem inscribió los Diez Mandamientos en las dos tablas de piedra, mientras Moshé registraba el contenido del pacto renovado. Después de pasar otros cuarenta días y cuarenta noches en la montaña, lapso durante el cual se abstuvo de comer y beber, Moshé descendió de la montaña y regresó al campamento.

Su rostro refulgía con el resplandor Divino. A continuación comunicó las palabras del Altísismo, oídas por él en el monte Sinaí, a Aharón, los ancianos y toda la asamblea. Luego que hubo terminado de hablar se cubrió el rostro radiante con un velo. De allí en más sólo se lo quitaba cuando se encontraba ante la presencia del Señor, o cuando transmitía Su mensaje al pueblo.

Apenas se descubre el pecado del becerro de oro, HaShem, amenaza con destruir al pueblo judio. Con la grandeza que lo caracteriza, Moshe intercede una vez mas para pedir y obtener en perdon de HaShem. Finalmente, HaShem le asegura a Moshe que Su presencia los acompaniara a traves del viaje por el desierto.

Pero Moshe parece no estar satisfecho con esa respuesta. En lo que aparenta ser un osado pedido, Moshe le ruega a HaShem otro cosa mas. No solo quiere tener la certeza que la presencia Divina los acompaniara, sino que ahora tambien le pide a HaShem que le muestre” Su rostro (Exodo 33:18).

No es acaso suficiente que HaShem acaba de perdonar a los judios por el pecado mas audaz de la historia?. ¿No es suficiente que les asegura que El los guiara por el desierto? ¿Que mas quiere Moshe?

Lo que Moshe quiso fue poder conectar algo terrenal y corporeo con la fuente mas grande de espiritualidad, que es Di-s mismo. Moshe quiso subir un escalon mas, Moshe queria poder crecer y dar otro paso, tratando de conocer el rostro de HaShem como nadie lo habia hecho antes.

HaShem le explica que es imposible que alguien Lo vea y pueda seguir viviendo. El alma humana no puede estar limitada a una existencia en el tiempo y el espacio despues de haber xperimentado la espiritualidad infinita. Asi es que la respuesta fue, "No. Puedes sin embargo, ver mi espalda" (Exodo 33:20-23).

Por supuesto que esta contraoferta de mostrar la espalda y no el rostro es motivo de innumerables comentarios por parte de nuestros sabios que tratan de analizar el significado de este versiculo. Desde ya que esta columna semanal no puede discutir a fondo este interesante dialogo entre Moshe y HaShem, pero lo que me llama la atencion es la persistencia de Moshe. ¿Por que Moshe no se conformo con el perdon? ¿Que lo impulso, despues que casi fue destruido el pueblo, a pedir ver Su rostro?

Lou Maidenbaum, ex Presidente de la compania de alimentos “Met” fue quien en vida ayudo a fundar el colegio “Gedaliah Maidenbaum” de la Yeshiva “South Shore”. Antes morir el mes pasado, Lou fue internado en un hospital de Miami. Incluso en sus ultimos dias mientras en los que estaba postrado en el hospital, jamas perdio su encanto y sonrisa, viviendo cada dia a pleno.

Una semana antes de morir, el estaba en su habitacion del hospital y experimentaba una molestia. Apreto el boton para llamar a un enfermero, pero nadie vino. Cinco minutos mas tarde, lo apreto otra vez... pero no hubo respuesta. Trato dos veces mas y como nadie venia, intento una tactica diferente. Tomo el telefono y disco el servicio de emergencias 9-1-1.

La telefonista del servicio de emergencias le pregunto: "¿Cual es el problema?" "Estoy respirando con dificultad" jadeo Lou. "¿De donde llama usted?", pregunto la telefonista. "Del Hospital Mount Sinai, habitacion 321", respondio Lou. "¿Del Hospital Mount Sinai?", repitio con asombro la mujer. "Pero para que nos llama si usted ya esta en el hospital? “Señorita, esta en riesgo mi vida, y si esta es la manera en la que obtendré respuesta, entonces disco 911”

Moshe sabia que estaba en el lugar apropiado, en el lugar mas elevado, en el mismo Monte Sinai con Di-s y recibiendo la Tora. Sin embargo, eso no era suficiente. Moshe no estaba satisfecho con nivel en el que estaba. El no se conformo con ser el medio a traves del cual el pueblo recibio la eternidad.

¡El quiso mas! El quiso alcanzar el nivel mas alto al que un ser humano podia aspirar. El quiso verlo a HaShem. HaShem le respondio que si alcanzaba ese nivel, su alma no podria soportar ningun cuerpo y tendria que irse, sin la posibilidad de entrar en otro cuerpo. "Ningun hombre Me vera y vivira" (Exodo 22:20). Asi que Moshe tuvo que limitarse a ese nivel, que fue el nivel el mas alto que un cuerpo fisico podria aguantar.

De esta busqueda de Moshe de crecer y subir a lo mas alto que podia llegar, mas alto que el mismo Monte Sinai, aprendemos una magnifica leccion. Cuando nos enfrentamos al desafío de crecer espiritualmente, sin importar del nivel en el que estemos hoy, el objetivo debe ser crecer y subir cada dia un poquito mas. Si llegas a la tierra, debe aspirar a subir la montania, y si has logrado estar en la cima de la montania, debes aspirar llegar a las nubes. Y cuando hayas llegado a las nubes, debes aspirar a llegar a las estrellas.

Ojala que siempre podamos tener la meta de superar nuestro nivel, incluso si creemos que hemos llegado a lo mas alto.

(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)

Resumen de Haftarat Ki Tisa

Melajim I (I Reyes) 18:1-39 (Ashkenazim)

Melajim I (I Reyes) 18:20-39 (Sefaradim)

En la haftará de esta semana encontramos que D'os le pide al profeta Eliahu (Elías, s. VIII a.e.c.), que amoneste al pueblo de Israel por haberse desviado del camino de D'os yendo detrás de la idolatría.

Con anterioridad al relato extraído para nuestra haftará, en el libro de Reyes se nos cuenta que el rey que gobernó en el reino de Israel en los días del profeta Eliahu se llamaba Ajav hijo de Omrí. Ajav fue un rey muy malvado que enfureció a D'os más que todos los reyes que le precedieron.

Una vez, se encontró Ajav con Eliahu y le preguntó: ¿Cómo puede ser que no se haya cumplido la maldición de Moshé Rabenu (Devarim -Deuteronomio- 11:16-17) mediante la cual le advirtió al pueblo de Israel de que si ellos se desviarán en pos de la idolatría, entonces D'os no enviará más lluvias sobre la tierra de Israel? Todo el pueblo comete ese pecado y sin embargo siguen habiendo lluvias normalmente!

Pero la broma de Ajav no duró mucho, puesto que después de que Ajav dijo esto, D'os decretó que haya sequía durante tres años, y nuestra haftará comienza con el relato de la palabra de D'os al profeta Eliahu en el tercer año:

"Transcurrieron mucho días, y la palabra de D'os fue con Eliahu en el año tercero diciendo: Ve y preséntate delante de Ajav, y enviaré lluvia sobre la faz de la tierra" (18:1).

Cuando se encontraron, Eliahu le dijo a Ajav:

"Y ahora [si deseas que llueva], manda a buscar y reúneme a todo Israel en el monte Carmel, y a los profetas del báal [una clase de idolatría] - cuatrocientos cincuenta, y a los profetas de la asherá [otra clase de idolatría] - cuatrocientos, los que comen de la mesa de Izébel [la malvada reina, esposa de Ajav]" (18:19).

Después de que Ajav los reunió allí:

"Se dirigió Eliahu hacia todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo ustedes van a saltar sobre dos ramas [seguirán compartiendo dos pensamientos opuestos sin saber decidir cuál es el verdadero]? Si Adona-i es el D'os verdadero, vayan detrás de Él, y si el báal es, vayan detrás de él'. Pero el pueblo no le respondió nada [porque no sabían diferenciar entre uno y otro]" (18:21).

Entonces el profeta Eliahu pidió que le traigan dos novillos. Uno lo elegirán aquellos falsos profetas de la idolatría para sacrificarlo para su dios, y el que quedare él lo tomaría y lo sacrificaría. Ellos invocarían en nombre de su dios y Eliahu invocaría en nombre de D'os. Eliahu les dijo a ellos que si caerá fuego del cielo sobre el sacrificio de ellos, entonces esto será una señal de que el dios de ellos es el verdadero, pero si el fuego caerá sobre su sacrificio entonces esto demostrará que Adona-i es el D'os verdadero.

Entonces trajeron dos animales y los falsos profetas eligieron uno y lo sacrificaron. Ellos le rezaron a su dios durante toda la mañana pero el fuego no caía. Luego Eliahu tomó doce piedras, construyó con ellas un altar para D'os, colocó allí leños y sacrificó allí al animal. Además excavó como una zanja alrededor del altar, y ordenó que se vertiera mucha agua sobre el sacrificio y los leños, hasta que la zanja que estaba alrededor del altar se llenó de agua.

"Y ocurrió que a la hora de la tarde, se dispuso Eliahu el profeta [a rezar] y dijo: Adona-i, el D'os de Abraham, de Itzjak y de Israel! hoy [cuando caiga el fuego sobre mi sacrifico] se demostrará que Tú eres D'os en Israel, que yo soy tu servidor, y que por Tu palabra he hecho todas estas cosas. Respóndeme Adona-i, respóndeme! Así sabrá este pueblo que Tu Adona-i eres D'os, y que Tu has hecho que su corazón retroceda [les diste a ellos la posibilidad de desviarse de Ti, a pesar de que Tú podrías haber encaminado sus corazones hacia Ti]. Y descendió un fuego de D'os, y consumió el sacrificio, los leños, las piedras, el polvo, y al agua que estaba en la zanja secó. Y vió todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros y dijeron: Adona-i hu haElo-him!, Adona-i hu haElo-him! [Adona-i es D'os, Adona-i es D'os]" (18:36-39).

Rabí Iosef Jaim de Bagdad (1834 - 1909) en su libro "Adéret Eliahu" nos explica que los idólatras no piensan que el dios que hace el bien es el mismo dios que hace el mal, y es por eso que ellos piensan que existen (como mínimo) dos dioses.

En nuestra haftará nosotros vemos que todo el pueblo de Israel vieron con sus propios ojos un gran milagro que tuvo como finalidad anular este pensamiento ilógico: a pesar de que según las reglas de la naturaleza el fuego se apaga cuando entra en contacto con el agua, en esta oportunidad ocurrió lo opuesto, es decir, que el fuego que bajó del cielo en lugar de apagarse al entrar en contacto con el agua, secó al agua, y este milagro demuestra que en una sola situación pudieron encontrarse dos cosas opuestas. De esta manera ellos entenderían y comprenderían que ese pensamiento que ellos tenían de que quien obra el bien no es el mismo que obra el mal, es incorrecto.

Es sabido - continúa nuestro autor, introduciéndonos en otro plano - que entre todos los Nombres de D'os, el Nombre impronunciable que se escribe mediante las letras iod, he, vav y he, y que nosotros leemos como si estuviera escrito Adona-i, representa el atributo de la misericordia Divina, mientras que el nombre Elo-him hace referencia al atributo del juicio y el rigor Divino.

Es por eso que dice el autor del libro de Reyes, que después de que las personas del pueblo que allí se encontraban, vieron el gran milagro que D'os había realizado dijeron: "Adona-i hu haElo-him!, Adona-i hu haElo-him!", pues ahora ellos sí habían entendido que dos cosas que son aparentemente opuestas, en realidad sí pueden proceder de una sola fuente, y Adona-i, que es el Nombre de D'os que representa Su misericordia, es realmente el mismo que es Elo-him, que es el Nombre de D'os que hace referencia a Su justicia y Su rigor.

Además, se puede explicar la respuesta del pueblo de Israel, mediante un tercer camino, dice Rabí Iosef Jaim. La guematriá (el valor numérico) de las letras que componen el Nombre de D'os compuesto por las letras iod, he, vav y he equivale a 26 (iod=10, he=5, vav=6 y he=5), sin embargo, como explicamos anteriormente, este Nombre sólo está escrito en el texto, pero al leerlo está prohibido pronunciarlo y en su lugar se debe leer como si estuviera escrito allí Adona-i, que equivale a 65 (alef=1, dálet=4, nun=50 y iod=10).

Al decir "Adona-i hu haElo-him!, Adona-i hu haElo-him!", ellos quisieron expresar claramente que finalmente entendieron que dos cosas que son aparentemente opuestas, en realidad sí pueden proceder de una sola fuente - bendito sea Su Sagrado Nombre - así como el Nombre impronunciable de D'os, cuyo valor numérico totaliza 91 (26 de la escritura + 65 de la pronunciación), es haElo-him cuya guematriá también es 91 (he=5, alef=1, lámed=30, he=5, iod=10 y mem=40).

Perla de la Parashá Ki Tisa

"No veas al toro de tu hermano o a su cordero perdidos y te apartes; devuélveselos a tu hermano!" (22:1).

Esta prevención de la Torá se refiere a la devolución de bienes materiales, y de aquí nosotros debemos aprender acerca de la devolución de almas. Es por eso que si vemos hermanos nuestros que están perdidos no debemos apartarnos de ellos. No debemos pensar que no son nuestra responsabilidad. Debemos intentar por todos los medios que sus almas retornen a sus orígenes y sus fuentes.


(Basado en el libro Shené Lujot Haberit)

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada