domingo, 10 de julio de 2011

Parashá 41 Pinjas

Parashá 41 Pinjas (B´midbar 22: 2 – 25: 9)

Resumen:

Nuestra parashá habla de los siguientes temas:

Primera aliá (25:10 - 26:4): El pacto de D'os con Pinejás. La actitud hacia los midianitas. D'os ordena la realización de un censo.

Segunda aliá (26:5-51): El censo de los hijos de Israel.

Tercera aliá (26:52 - 27:5): D'os ordena la repartición de la tierra de Quenaan. El censo de los levitas. El episodio de las hijas de Tzelofjad.

Cuarta aliá (27:6-23): La aprobación de D'os al pedido de las hijas de Tzelofjad. D'os le ordena a Moshé que vea la tierra a la cual no entrará. El pedido de Moshé a D'os de designar un sucesor y la elección Divina.

Quinta aliá (28:1-15): El sacrificio diario. El musaf (sacrificio agregado) de shabat. El musaf de rosh jódesh (comienzo de mes).

Sexta aliá (28:16 - 29:11): Los musafim de Pésaj. El musaf de Shavuot. El musaf de Rosh Hashaná. El musaf de Iom Kipur.

Séptima aliá (29:12 - 30:1): Los musafim de Sucot. El musaf de Sheminí Atzéret.

Introducción:

Al final de la parashá anterior - parashat Balak - vimos la heroica acción de Pinejás, el nieto de Aharón el sacerdote. Allí, la Torá nos cuenta que un jefe de la tribu de Shimón llamado Zimrí Ben Salú, había despertado el furor de D'os sobre el pueblo de Israel al tomar para él una mujer midianita a ojos de todo el pueblo.

Al ver esto, Pinejás - el nieto de Aharón - detuvo la mortandad al matarlos a ellos dos; mas la Torá atestigua que murieron 24000 personas a causa de aquella plaga.

Después de ese episodio, la Torá nos cuenta en nuestra parashá la recompensa de D'os a la que se hizo merecedor Pinejás:

"Habló D'os a Moshé diciendo: Pinejás hijo de Elazar, hijo de Aharón el sacerdote, aplacó mi enojo sobre los hijos de Israel, al celar Mi celo en ellos, y no destruí a los hijos de Israel por Mi celo. Por eso, proclama: He aquí que Yo le entrego a él Mi pacto de paz" (25:10-12).

Estos versículos son algo extraños. La Torá recalca que D'os lo recompensó a Pinejás por haber salvado al pueblo de Israel de la destrucción total al haber detenido la plaga, y esa acción indudablemente fue de gran valor.

Sin embargo, si quisiéramos analizar la situación desde otro ángulo encontraríamos que Pinejás mediante su acción, además de salvar al pueblo, él también provocó la santificación del Nombre de D'os, que hasta que él hizo lo que hizo estaba siendo profanado, ya que en la acción de Zimrí hubo una terrible profanación de Su Nombre al hacer un príncipe de Israel semejante cosa en público, delante de Moshé y delante de todo el pueblo de Israel, sin que nadie reclame ni exclame.

Y esto está explicado por Nuestros Sabios en el Talmud:

"'Vió Pinejás, hijo de Elazar…' (25:7). ¿Qué vió? …Shemuel dijo: Vió que 'No existe sabiduría ni inteligencia ni consejo en contra de D'os' (Mishlé -Proverbios- 21:30). En toda circunstancia que es profanado el Nombre de D'os, no se debe rendirle honor al maestro" (Sanhedrín 82a).

Aprendemos de este pasaje del Talmud que Pinejás santificó el Nombre de D'os entre las multitudes, y por su gran acción su mérito es muy grande, siendo imposible medir su recompensa.

Entonces, si no hubiera habido para el pueblo de Israel una salvación gracias a la acción de Pinejás (por ejemplo, si no hubiera habido ninguna plaga), de todas maneras, el sólo hecho de haber matado a Zimrí y a la midianita, representó una gran santificación del Nombre de D'os por parte de Pinejás, al celar el celo de D'os. Es por eso que debemos entender por qué al comienzo de nuestra parashá la Torá sólo detalló el mérito que tuvo Pinejás al aplacar la furia de D'os sobre Israel, al celar el celo de D'os, y no hay ninguna mención de que Pinejás también tuvo el mérito de haber santificado el Nombre de D'os en aquella oportunidad.

Para responder a esta pregunta, Rabí Iaacov Kanievsky (f. 1985) en su libro "Bircat Péretz" nos dice que debemos recordar las palabras de Nuestros Sabios del Talmud, que citaremos a continuación:

Dice la Mishná: "Estas son las cosas que la persona que las cumple recibe la ganancia en este mundo y el capital le espera a él en el mundo por venir; ellas son: el honrar al padre y a la madre, el hacer benevolencia, el hacer la paz entre un hombre y otro, y el estudiar la Torá equivale a todas estas cosas" (Peá 1:1).

Después de demostrar y fundamentar basados en distintos versículos del Tanaj (Biblia), cómo se aprendió que el cumplimiento de cada uno de los primeros preceptos que son recordados en esta Mishná le confieren a la persona recompensa no sólo en el mundo venidero sino también en este mundo, el Talmud finalmente cita el versículo que sirve como prueba para afirmar que una parte de la recompensa por el estudio de la Torá también se recibe en este mundo:

"Respecto del estudio de la Torá está escrito: 'Ya que ella [la Torá] es tu vida y el alargamiento de tus días'" (Devarim -Deuteronomio- 30:20).

Sin embargo, la Guemará pregunta:

"Respecto del la mitzvá de shilúaj hakán (dejar libre a la madre de los pollitos) también está escrito: 'Para que sea el bien para ti y prolongues días' (Devarim 22:7), entonces [la Mishná] también tenía que haber contabilizado esta mitzvá [dentro de las mitzvot por las cuales se recibe una parte de la recompensa en este mundo]!"

La pregunta está clara: si nosotros aprendemos que al estudiar Torá también se recibe recompensa en este mundo ya que un versículo dice que la Torá provoca el alargamiento de los días de la persona que la estudia, entonces deberíamos deducir que si respecto de otra mitzvá también encontramos escrito que su cumplimiento prolonga los días de la persona que la cuidó, seguramente por el cumplimiento de ese precepto también se recibirá una parte la recompensa en este mundo.

Finalmente el Talmud responde:

"Dijo Rava: Rav Idi me lo explicó [a través del versículo que dice]: 'Alaben al justo que es bueno, pues el fruto de sus acciones comerá' (Ieshaiahu -Isaías- 3:10). ¿Acaso hay un justo bueno y un justo malo [que el versículo dice: 'Alaben al justo que es bueno']? El versículo nos enseña que hay un justo que es bueno respecto de D'os y también respecto de los hombres, y ese es un justo bueno; pero hay otro justo que solamente es bueno respecto de D'os, pero es malo respecto de las personas, y ese es un justo que no es bueno…" (Kidushín 40a).

La explicación de la respuesta de la Guemará es que la mitzvá de shilúaj hakán, es decir el precepto de dejar libre a la madre de los pollitos, es buena solamente respecto de D'os, es decir que solamente es buena para la persona que la cumple en el mundo venidero ya que allí recibirá su recompensa, pero respecto de las otras personas en este mundo este precepto no es bueno, pues las otras personas que no cumplieron la mitzvá no tienen ningún beneficio o provecho concreto de su cumplimiento por parte de otro, y el cumplimiento de un precepto que sólo es bueno respecto de D'os, es recompensado solamente en el mundo venidero, pero en este mundo no se recibe recompensa por su realización, ya que está escrito que sólo el justo bueno, es decir la persona que es correcta no sólo con D'os sino también con las demás personas, comerá el fruto de sus acciones no sólo en el mundo venidero sino también en este mundo.

Pero respecto del estudio de la Torá, no solamente se considera que es bueno respecto de D'os, pues la persona que la estudia recibirá su recompensa en el mundo venidero, sino que también se considera que es bueno para las personas, ya que incluso el resto de las personas que no estudian Torá se benefician concretamente en este mundo gracias a esa persona que está estudiando Torá en ese preciso instante, pues como explican Nuestros Sabios en el Talmud (Sanhedrín 99b), sin la Torá el mundo no seguiría existiendo y automáticamente volvería a ser lo que fue antes de que D'os lo creó: nada.

Ahora bien, volviendo a nuestra pregunta inicial, explica Rabí Iaacov Kanievsky que si tomamos en cuenta la gran santificación del Nombre de D'os que provocó la acción de Pinejás, veremos que en aquella santificación sólo se cumplió una mitzvá respecto de D'os, pues Pinejás celó el celo de D'os y sanó su Sagrado Nombre, pero de todas formas no hizo algo bueno para todos los hombres sino lo opuesto al tener que matar a un jefe de una de las tribus del pueblo de Israel.

Por eso, a pesar de que Pinejás hizo una mitzvá muy grande al santificar Su sagrado Nombre, y su mérito y su recompensa es inmensa en el mundo venidero, de todas formas en este mundo él no obtuvo recompensa por esa gran mitzvá, y no era apropiado que se le otorgue el pacto del sacerdocio eterno en este mundo, pues toda la recompensa le espera a él sólo en el mundo venidero.

Pero por cuanto que a través de su acción él detuvo la plaga que ya se había llevado a 24000 almas del pueblo, salvando así al pueblo de Israel de la destrucción total, no existe mitzvá más grande que esa para el beneficio de las personas, y por esa mitzvá sí le correspondió obtener su recompensa en este mundo.

Desarrollo:

Al final de la parashá de la semana pasada, leímos sobre el acto de Zimrí y la respuesta de Pinejás. El episodio es descripto de la siguiente manera:

"Y un hombre de los hijos de Israel trajo una mujer midianita delante de sus hermanos, a ojos de Moshé y toda la comunidad, y ellos lloraron frente a la entrada de la Tienda de Reunión. Pinejás el hijo de Elazar, hijo de Aharón Hacohén, los vió a ellos. Él se levantó de entre la comunidad y tomó su lanza con él. Se acercó al hombre de Israel al lado de la Tienda y él los mató a ambos al lado de la Tienda y la plaga cesó en Israel" (25:6-8).

Mientras que la historia fue contada en la parashá de Balak, algunos elementos del episodio fueron dejados en suspenso hasta esta parashá - Pinejás. Esta parashá, llamada como el protagonista del episodio, nos informa de la ascendencia de los perpetradores del acto:

"El nombre del hombre de Israel que fue matado - junto con la mujer midianita - era Zimrí hijo de Salú, un príncipe de la tribu de Shimón. Y el nombre de la mujer midianita que fue matada era Kozbí la hija de Tzur - el jefe de la nación de Midián" (25:14-15).

Ellos no eran personas simples; ambos eran aristócratas, de familias líderes de sus respectivas tribus. Rashí señala este hecho como una indicación del odio terrible de los midianitas hacia el pueblo de Israel: ellos estaban dispuestos a enviar a sus propias hijas al combate. El Targum (Ionatán) [Ierushalmi] identifica a Tzur con no otro que Balak mismo!! Su odio era tan profundo que estaba dispuesto a prostituir a su propia hija para tener la oportunidad de corromper a los judíos.

Pinejás, al ver esta escena, actúa - como lo describe la Torá - de manera "fanática", y mata a ambos en función de poner fin a la profanación. El acto de Pinejás es un acto arquetipo del fanatismo; otros en el futuro que actuaron de manera similar estaban asociados con Pinejás. Muy notablemente, Eliahu el Profeta está identificado por los Sabios como Pinejás - si no literalmente - por lo menos en el sentido místico; es dicho que ellos dos comparten un alma en común (ver Targum Ionatán Shemot 6:18).

Sin embargo, es posible ver este episodio como más que un acto fanático de Pinejás. Consideremos la motivación de los perpetradores, Kozbí y Zimrí. Estas personas eran ambas líderes en su propio derecho, cada una en sus respectivas comunidades. Su "actuación" siguió la invasión de la idolatría de "Baal" en el campamento israelita. Una vez que esta práctica extranjera se introdujo, lo que siguió fue un comportamiento sexual público, el cual en la vida judía es privado y sagrado.

Como hemos notado la semana pasada, uno de los ritos en la adoración del Baal era defecar en la presencia de la deidad, reflejando el estatus exaltado y "sagrado" de la naturaleza en la filosofía de la adoración a Baal. Un comportamiento que indicaba una reverencia a la naturaleza y a todas las cosas naturales, era una práctica aceptada. Una vez que esta "filosofía" es entendida, el acto de Kozbí y Zimrí - desde su punto de vista - no fue un "crimen de pasión" sino que fue la culminación de la adoración a Baal. Zimrí estaba tratando de mostrar un punto ideológico; así, el texto acentúa que él hizo el acto frente a la Tienda de Reunión.

"…frente a la entrada de la Tienda de Reunión. Pinejás el hijo de Elazar, hijo de Aharón Hacohén, los vió a ellos. Él se levantó de entre la comunidad y tomó su lanza con él. Se acercó al hombre de Israel al lado de la Tienda y él los mató a ambos al lado de la Tienda y la plaga cesó en Israel" (25:6-8).

Si esto hubiese sido un acto de pasión, seguramente los dos se hubiesen escapado y escondido. Pero esto fue un acto público, un acto de rebelión, un acto dictaminado por la ideología - un acto de fanatismo. Entonces, ellos eligieron la Tienda de Reunión como el lugar para su encuentro. El acto de Zimrí y Kozbí fue premeditado. Como líderes, ellos aparentemente tenían un plan bien pensado de cómo apartar a los hijos de Israel de la santidad de las enseñanzas de Moshé, y llevarlos a la depravación de Baal.

"Y el nombre de la mujer midianita era Kozbí, la hija de Tzur; él era el jefe de la nación de Midián (25:15). Esto sirve para informarte hasta que punto los midianitas se sacrificaban a ellos mismos! Ellos realmente abandonaban a la hija de un rey en la prostitución; como está escrito: 'y ellos mataron a los reyes de Midián con el resto de sus muertos: Evi y Rekem, Tzur, etc.' (Números 31:8). Ahora, si Tzur, el más grande de todos ellos, a pesar de ser rey, abandonó a su hija, ¿quién no abandonaría a la suya? Por haberse denigrado a sí mismo y hacer que su hija se prostituya en público, las Escrituras lo reducen a él a una posición inferior y lo mencionan tercero. Sin embargo, en verdad, él era rey sobre todos ellos; él era el jefe de la nación de Midián" (Midrash Rabá 21:3).

De alguna manera, Zimrí no fue menos fanático que Pinejás, a pesar de que los dos reflejaron distintos lados, muy distintas direcciones. El fanatismo de Pinejás, y el de Zimrí, no debe sorprendernos, puesto que tiene su antecedente en Bereshit. Para poder apreciar esta conexión debemos recordar las enseñanzas que están al comienzo de esta parashá: Pinejás era el "hijo de Elazar, hijo de Aharón Hacohén". Él era de la tribu de Leví. Zimrí era el "hijo de Salú, un príncipe de la tribu de Shimón". "Shimón y Leví", juntos otra vez, como en el pasado:

"Shimón y Leví son hermanos" (Bereshit 49:5).

Ellos estaban unidos, unidos por su fanatismo y furor. Iaacov, en su lecho de muerte, maldijo a este furor:

"Que su furor sea maldecido porque es poderoso, y su cólera por que es cruel…" (Bereshit 49:7).

¿Qué fue lo que hicieron Shimón y Leví para obtener una respuesta así de su anciano padre? ¿Qué fue lo que hizo que Iaacov deje a sus hijos esta herencia? Para contestar estas preguntas debemos retornar a su juventud.

Nuestro padre Iaacov tuvo una vida difícil. Él tenía un hermano que lo quería matar, un suegro que se abusó de él, e hijos que vendieron a uno de sus hermanos como esclavo. Iaacov también tenía una hija, Dina, quien salió de la vecindad para ver como los otros vivían. Allí ella fue capturada en una "relación" con Shejem el hijo de Jamor, quien se volvió loco por ella y la tomó en contra de la voluntad de ella. Su padre se acercó a Iaacov, en un intento de que lleguen a un acuerdo. Los hijos de Iaacov se acercaron a Jamor y le aconsejaron que circuncide a toda su tribu, lo que él hizo. Cuando ellos estaban en la cima del dolor, Shimón y Leví entraron a la ciudad y aniquilaron a todos. Iaacov estaba muy enojado con sus hijos, y los reprendió por ponerlo a él en una situación tan peligrosa. Al atacar a una tribu tan grande, cuando Iaacov y sus hijos eran pocos en número, Shimón y Leví pusieron a todo el pueblo judío en peligro de la venganza de las otras tribus vecinas que podían buscar revancha. Shimón y Leví respondieron: "¿Nuestra hermana será como una prostituta?" (Bereshit 34:31). Iaacov dejó esa pregunta pendiente, sin respuesta, hasta su lecho de muerte, cuando él maldijo el furor de ellos.

El episodio con Diná y Shejem sirve como un interesante paralelo de la historia de Zimrí y Kozbí. Shejem es el hijo del jefe de una tribu, Diná es la hija de Iaacov, también el líder de un pueblo. Allí, Shimón y Leví interpretaron la violación en términos nacionales, y atacaron al que hizo esa atrocidad. Su ataque fue ideológico, pero motivado por el enojo, y puede ser etiquetado como un acto de fanatismo. Iaacov, por su parte, fue más pragmático, y vió la situación en términos prácticos. En consecuencia, Iaacov maldijo al enojo de ellos, pero no se detuvo allí:

"Shimón y Leví son hermanos; instrumentos de crueldad son sus espadas. Mi alma, no está con su consejo; a su asamblea que mi honor no sea unido; porque en su enojo ellos mataron a hombres, y con toda su voluntad han matado a toros. Que su furor sea maldecido porque es poderoso, y su cólera porque es cruel; ellos serán divididos en Iaacov y dispersos en Israel" (Bereshit 49:5-7).

Iaacov suplica que estos dos hijos, y sus descendientes, divididos, porque cuando ellos están juntos, su furor se convierte en una obsesión y debilita. La conspiración en contra de Iosef fue instigada por Shimón y Leví (Rashí Bereshit 49:6). Iaacov rezó por su división, por el peligro que envolvía su unificación.

El Midrash identifica este tema cuando nota el comportamiento inapropiado de Zimrí.

"Zimrí, el hijo de Salú: las Escrituras dicen esto sobre él con asombro. Dice: El que irrumpa a través de un cerco, una serpiente lo morderá (Kohelet 10:8). Ahora su ancestro fue el primero en mostrar celos respecto de la prostitución, así como está escrito: 'dos de los hijos de Iaacov, Shimón y Leví… tomaron cada uno su espada… y mataron a todos los hombres" (Bereshit 34:25). Pero este hombre irrumpió a través del cerco que su padre ha hecho!" (Midrash Rabá 21:3).

A través de los años, los descendientes de Shimón y Leví tomaron direcciones distintas. En un nivel personal, cuando Moshé vió al egipcio golpeando a un judío, se levantó y salió a defender al judío, matando al egipcio en el proceso, actuando de una manera similar a su ancestro Leví.

Cuando el pueblo adoró al becerro de oro, Moshé pidió:

"Quien esté del lado de D'os, únase a mí! - y toda la tribu de Leví se unió" (Shemot 32:25).

Aquí nosotros vemos un "fanatismo" de parte de Leví, pero dirigido hacia D'os, en contra de aquellos que se habían rebelado. En estas circunstancias, Shimón se quedó en silencio. Más tarde en la historia, otros descendientes de Leví, los Macabeos, lideraron una rebelión en contra de los griegos. Podemos dibujar una línea de fanatismo en la tribu de Leví, pero debemos notar cuán diferente este fanatismo se manifiesta en la tribu de Shimón.

En el caso de Zimrí, ¿por qué toda la tribu de Shimón tuvo que ser atacada por la indiscreción de uno de sus miembros? Claramente, la rebelión liderada por Zimrí no fue sólo el acto de un solo hombre. La parashá Balak concluye con la plaga que se llevó 24000 vidas. En la parashá de esta semana, el censo fue de 22200 personas de la tribu de Shimón (Bamidvar 26:14), mientras que en el censo anterior, ellos eran 59300 (Bamidvar 1:23). Nosotros vemos que la diferencia más grande fue en la tribu de Shimón; aparentemente, la mayoría de todas las muertes fueron de esa tribu. Así Rashí concluye:

"Del número de personas perdidas de la tribu, comparada a la cuenta anterior en el desierto del Sinai, parece que todos los 24000 que murieron, eran de la tribu de Shimón" (Rashí 26:13).

Podemos, entonces, concluir que Zimrí tenía seguidores de su tribu. En otras palabras, esta fue una rebelión en contra de Moshé y D'os, liderada por Zimrí pero seguida por un gran número de la tribu de Shimón. Un contraste poderoso puede ser visto: toda la tribu de Leví estaba del lado de Moshé después del becerro de oro, preparada para hacer todo por D'os, mientras que toda la tribu de Shimón estaba del lado de Zimrí. El Talmud describe cómo la tribu de Shimón apoyaba a Zimrí:

"Y Moshé dijo a los jueces de Israel: 'maten a todos los hombres que estuvieron en Baal Peor. Y la tribu de Shimón fue a Zimrí ben Salú y le dijo: 'He aquí, castigo capital es puesto, pero tú sigues en silencio [inactivo]'. ¿qué es lo que él hizo? Él se levantó y reunió a 24000 israelitas y fueron hacia Kozbí, y le dijeron: 'entrégate a mí'. Ella le respondió: 'yo soy la hija de un rey, y así me ordenó mi padre: 'debes rendirte sólo al hombre más grande de ellos'. Él respondió: 'Yo también soy el príncipe de una tribu, más aún, mi tribu es más grande que la de él [Moshé], puesto que la mía es segunda en nacimiento, mientras que la de él es tercera'. Luego él la tomó de su pelo y la trajo ante Moshé. Él exclamó: 'hijo de Amram, ¿esta mujer está permitida o prohibida? Y si tú dirás: está prohibida, ¿quién te permitió a la hija de Itró a ti?'. En ese momento Moshé se olvidó de la halajá [concerniente a la intimidad con una mujer pagana], y todo el pueblo lloró; es por eso que está escrito: 'y ellos lloraron ante la entrada de la Tienda de Reunión'. Y también está escrito: 'Y Pinejás hijo de Elazar, hijo de Aharón Hacohén, vió esto'. Ahora, ¿qué es lo que él vió? - Rav dijo: 'El vió lo que estaba pasando y recordó la halajá, y le dijo a él: 'Tío abuelo! ¿no nos has enseñado esto cuando has descendido del monte Sinai: el que cohabite con una mujer pagana será castigado por los celosos?'. Él respondió: 'Aquel que lee la carta que sea el agente [para llevar a cabo las instrucciones]'. Shemuel dijo: Él vió que 'no había ninguna sabiduría ni entendimiento ni consejo en contra de D'os': cuando el nombre de D'os es profanado, honor no debe ser atribuido al maestro de uno. Rabí Itzjak dijo en nombre de Rabí Elazar: Él vió al ángel causando destrucción entre el pueblo. Y él se levantó de en medio de la congregación, y tomo una lanza en su mano; a pesar de que uno no puede entrar a la casa de estudio con un arma. Él removió la punta y se la puso debajo de sus ropas, y fue inclinándose sobre el estuche [de la lanza, en el cual estaba puesta la punta filosa]. Y tan pronto como llegó hasta la tribu de Shimón, él exclamó: '¿Dónde encontramos que la tribu de Leví es más grande que la de Shimón?' [como diciendo: yo también deseo satisfacción]. Ellos dijeron: 'déjenlo pasar también a él para satisfacer su deseo. Ellos pensaron: Permitieron hacer esto los que antes se abstenían' (Talmud Sanhedrín 82a).

Cuando Pinejás actuó en contra del fanatismo de Zimrí, estuvieron aquellos que lo atacaron, llamando a su comportamiento inaceptable, "no judío". Ellos clamaban que Pinejás debía haber heredado algunas características extranjeras de su abuelo materno Itró. El Midrash explica que nuestra parashá presenta a Pinejás como un descendiente de Aharón, como atribuyendo la reacción de Pinejás al comportamiento de Aharón, y no a una extranjera fuente pagana.

Aharón también era de la tribu de Leví. Quizás las masas vieron a Aharón sólo como un amante de la paz, y no como un defensor de la verdad. Aharón era una figura muy simpática, y las personas habrán visto el comportamiento de Pinejás como un alejamiento radical del comportamiento de Aharón.

Más aún, el pueblo habrá razonado que si Moshé no reaccionó como lo hizo Pinejás, seguramente que el comportamiento de Pinejás fue más allá del límite: ¿Cómo alguien podía ser más "religioso" que Moshé?.

En su lecho de muerte, Iaacov atacó al enojo de Shimón y Leví; indiscutiblemente, hay un lugar para este comportamiento, pero no cuando es motivado por el enojo. Así también, hay un momento apropiado y lugar apropiado para la clase de acción de Pinejás. Iaacov advirtió específicamente en contra de la unión de las dos tribus problemáticas. Mientras que puede haber un lugar para la reacción extra legal de un individuo, cuando tal acción se transforma en el punto de fusión de dos tribus, el peligro de enojo por sí mismo, y el fanatismo resultante, es demasiado grande. Una vez divididos, los descendientes de Leví se convirtieron en el prototipo de servidores de D'os, los Cohanim y Leviim, quienes sirven en el Templo. Por otro lado, Shimón nunca tuvo éxito en usar su enojo de una manera positiva.

El enojo es una característica particularmente peligrosa. Los Sabios lo comparan con la idolatría, puesto que cuando una persona se enoja pierde el control y no continúa sirviendo a D'os. Leví pudo controlar el enojo, manteniendo una relación firme y extrema con D'os. Esta completa dedicación a lo Divino es lo que les permitió ser Cohanim. A veces, esta intensidad de propósito se manifestaba en el Templo, y a veces se manifestaba en el campo de batalla, como con los Macabeos. El punto crucial es la dedicación firme a D'os. Esta característica, mientras que es el dominio de Leví, puede ser adoptada por cualquier judío. El Rambam, en un famoso pasaje comenta:

"No sólo la tribu de Leví, sino que cualquier hombre en toda la tierra cuyo espíritu lo moviliza, y lo hace separarse y pararse ante D'os para servirLo, en función de conocer a D'os, y caminar por un camino recto como D'os le ha hecho, y él rechaza los numerosos cálculos que ocupan a la mayoría de los hombres, esta persona se s- (se convierte) en Sagrado de Sagrados, y D'os será su porción por siempre…" (Rambam Mishná Torá Leyes de Shemitá e Iovel 13:12).

Conclusión:

Un judío puede convertirse en "consagrado". Todo lo que se necesita es tener una dedicación firme a D'os, así como fue manifestada por Pinejás. Su amor por D'os requirió su reacción extrema. El comportamiento fanático de Zimrí, el cual fue seguido por la tribu de Shimón, tenía que ser detenido. Pero para ser sagrado uno no puede tener una agenda personal, como tenía Zimrí. Quizás Zimrí se convenció a sí mismo de la creencia de seguir el ejemplo de su bisabuelo Shimón. Pinejás, por otro lado, se paró para no obtener nada personal. Por lo contrario, su acción fue ridiculizada por otros líderes.

Pinejás fue motivado por un profundo amor a D'os, el cual no abandonó por la opinión pública o el expediente político. Por esta razón él fue recompensado con el Pacto de Paz. El mandato de los cohanim es traer paz al mundo; a veces esto es logrado con palabras de paz, pero otras veces es logrado con la fuerza. La recompensa que recibió Pinejás nos da una visión de su motivación: Él quería desesperadamente la paz, pero la obscenidad que se desató ante sus ojos lo dejó sin opciones. Se nos recuerda de la enseñanza de Hilel en la Mishná de Avot:

"Deberás ser como los alumnos de Aharón: ama la paz y persigue la paz" (Avot 1:12).

Ocasionalmente, la búsqueda de paz requiere una muestra de amor no convencional. Los cohanim estaban "empapados" de amor - de amor por D'os y su prójimo. El enojo que Iaacov maldijo, fue reemplazado por amor. Es por eso que la tribu de Leví sobresalió. Por otro lado, la tribu de Shimón representaba el más grande fracaso durante los años que pasaron en el desierto. Un testimonio de esto es la bendición final de Moshé a las tribus al final del libro de Devarim. Los conceptos similares a las bendiciones de Iaacov son numerosos, pero la diferencia más impactante entre las bendiciones, está en las palabras finales de Moshé a la tribu de Shimón y Leví. Mientras que Iaacov los atacó, Leví en ese momento recibió una hermosa bendición de parte de Moshé:

"Tus Urim y tus Tumim, para Tu piadoso…" (Devarim 33:8).

Leví fue llamado "piadoso". Por otro lado, Shimón fue la única tribu que no recibió una bendición, ni comentarios de Moshé - sólo silencio. Y es un silencio que habla mucho. El potencial para la grandeza que tenía esta tribu no fue desarrollado. La visión de Iaacov pedía una separación de estas dos tribus, y en verdad, ellas fueron separadas, siguiendo dos caminos diferentes, dos destinos diferentes.

El conflicto de Zimrí y Pinejás sirve como un microcosmos de un gran tema, de dos tribus viajando en dos direcciones distintas, una hacia la grandeza y la otra hacia lo infame. Mucho tiempo antes, Iaacov rezó para que ellas se separen, en función de que cada una encuentre su camino único hacia D'os. Leví encontró el suyo; Shimón no lo encontró. Nosotros vemos en esta parashá que dos personas, en verdad dos tribus, pueden tener las mismas características, pero para alcanzar la grandeza, no ayuda tanto las características con las que se nace, como la manera en la cual usamos estas características.

Shabat Shalom.

Haftarat Pinjas Yirmiyahu (Jeremías) 1: 1 – 2: 3 (Sefaradim)

Las haftarot que son leídas en los shabatot posteriores al 17 de Tamuz y hasta después de Iom Kipur, no han sido seleccionadas por tener alguna relación con la parashá de la semana, como generalmente es el criterio que rige para su elección, sino que ellas tienen una relación con la época del año en la cual nos encontramos.

Este cambio de criterio en la elección de las haftarot está legislado en el Shulján Aruj (Oraj Jaim 428:8) y tiene su origen en el Midrash Pesiktá que nos enseña que en los tres sábados que hay entre el ayuno 17 de Tamuz hasta el día del 9 de Av deben ser leídas tres haftarot cuya temática sea las advertencias de desgracia y destrucción de Jerusalem a causa de los pecados del pueblo de Israel. Luego, desde el 9 de Av hasta Rosh Hashaná deben ser leídas siete haftarot de consuelo para el pueblo de Israel, y por último después de Rosh Hashaná deben ser leídas dos haftarot de arrepentimiento (a veces hay un sólo shabat entre Rosh Hashaná e Iom Kipur).

Yirmiyahu 1:1 - 2:3

En los años en los que las parashot Matot y Masé se leen el mismo shabat, esta haftará es leída en el shabat que se lee parashat Pinejás, pero si las parashot Matot y Masé se leen en sábados separados, entonces esta haftará es leída en el shabat que se lee parashat Matot, y ese es el motivo por el cual en los distintos jumashim (cada uno de los cinco libros de la Torá) esta haftará está impresa después de parashat Matot.

"Palabras de Irmiahu hijo de Jilkiahu de los sacerdotes que había en Anatot, en la tierra de Biniamín" (1:1)

En los primeros pesukim (versículos) de nuestra haftará, vemos como D'os lo llama por primera vez al profeta y trata de convencerlo de que acepte la misión de profetizar para los pueblos, pero a pesar de esto, Irmiahu se niega a hacerlo.

De todas formas, dice el texto que "la mano de D'os" tocó su boca y a partir de ese momento la palabra de D'os estuvo en la boca de Irmiahu, e inmediatamente después, aparece la primer profecía que Irmiahu recibió para el pueblo de Israel.

"Y fue la palabra de D'os a mí diciendo: '¿Qué estás viendo, Irmiahu?' Y dije: 'Una rama de almendro yo estoy viendo'. Me dijo D'os a mí: 'Bien has visto! Pues Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla'" (1:11-12)

D'os quería que Irmiahu le advierta a los hijos de Israel que si ellos no revertirán sus acciones, D'os destruirá a los judíos, y a su más preciado y sagrado lugar, el Templo de Jerusalem. Para ello, D'os le mostró un makel shaked (rama de almendro).

Nótese que la raíz hebrea de la palabra almendro está compuesta por las letras shin, kof y dalet, y estas letras también pertenecen a la raíz del verbo lishkod que también puede significar "apresurar". Es por eso que cuando Irmiahu le contestó a D'os: : "makel shaked aní roé - una rama de almendro yo estoy viendo", D'os le dijo: "ki shoked aní al debarí laasotó - Pues Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla". D'os utilizó la misma raíz idiomática para interpretar la profecía que Irmiahu había tenido.

Sin embargo, los comentaristas del Tanaj (Biblia) entendieron que la interpretación de esta profecía no se relaciona con la visión en sí, a través de una raíz lingüística solamente. Rashí y Radak, entre otros, entendieron - seguramente basados en el midrash citado también por Rashí - que el mensaje de esta visión es que así como el almendro es un árbol que florece mucho más rápido que otros árboles, asimismo D'os está apresurando Su palabra, para cumplirla.

"Y fue la palabra de D'os a mí, por segunda vez, diciendo: '¿Qué estás viendo?' Y dije: 'Una olla hirviendo yo estoy viendo, y lo hace por el norte'. Me dijo D'os a mí: 'Desde el norte se abrirá la maldad sobre todos los habitantes de la tierra'" (1:13-14)

Esa olla hirviendo que vió Irmiahu tenía una particularidad, ella no hervía como cualquier otra olla. En una olla común y corriente, se puede apreciar a simple vista que el fuego está ubicado por debajo de ella ya que la ebullición es pareja en todos los bordes de la olla. Sin embargo, en esa olla ésto no ocurría. Irmiahu notó que las burbujas no eran parejas en todos los costados de la olla, de tal manera que parecía ser que en esa olla, la fuente de calor no estaba dispuesta debajo de ella en el centro, sino a un costado, del lado norte.

Rabí Moshé Alshej (1508 - 1593) en su comentario al libro, llamado "Marot Hatzobeot", nos dice que a través de estas dos visiones, D'os quiso demostrarle a Irmiahu que él es el hombre más indicado para cumplir con la función de profeta.

Dice nuestro autor que D'os le quiso demostrar a Irmiahu que si Él le hubiera preguntado a otra persona: "¿Qué estás viendo?" y ese hombre vería una rama sin frutos ni hojas, sólo una rama seca - así como vió Irmiahu - él no hubiese prestado atención a la especie de la cual provenía aquella rama, si la rama era de almendro u otra especie.

Él sólo hubiera dicho: "una rama yo estoy viendo" y por cuanto que la intención de la profecía es mostrar que D'os está apresurando Su palabra para cumplirla, la interpretación de la profecía no hubiera podido tener lugar, pues si la persona no hubiera dicho: "makel shaked aní roé - una rama de almendro yo estoy viendo", D'os no hubiera podido decir: "ki shoked aní al debarí laasotó - Pues Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla".

Pero Irmiahu sí observó y prestó atención de qué especie era la rama, y es por eso que D'os le dijo: "Bien has visto!" y es por eso que fuiste elegido como profeta para las naciones.

Y de manera similar D'os lo probó a Irmiahu por segunda vez, en la visión de la olla hirviendo. Él le preguntó: "¿Qué estás viendo?", y de haberle preguntado esto a cualquier otra persona la respuesta hubiera sido: "una olla hirviendo", sin prestar atención al detalle de que un lado tenía más ebullición que los demás, ya que ese detalle no fue preguntado, y D'os no hubiera podido interpretar la profecía.

Sin embargo Irmiahu sí vió que las burbujas provenían del lado norte de la olla y es por eso que D'os le contestó: "Desde el norte se abrirá la maldad sobre todos los habitantes de la tierra", para demostrarle que también esta vez vió bien. Y de esta forma D'os lo apresuraba a Irmiahu y le demostraba que no había otra persona que entendiera como él las visiones proféticas, y es por eso que no debía negarse a cumplir su misión sino que la debía aceptar de buen grado.

Sin embargo, sin contradecir este magnífico comentario de Rabí Moshé Alshej, si estudiamos estos versículos desde otro punto de vista, podemos aprender otras enseñanzas. Se puede decir que estas dos visiones que D'os le hizo ver a Irmiahu no sólo tuvieron como objetivo tratar de convencerlo de que acepte su misión, sino que también quisieron enseñarle a Irmiahu el "oficio de profeta".

Por supuesto que no todo el que desee ser profeta lo conseguirá, ya que eso no depende de la persona solamente, sino de la voluntad de D'os que es, sin ningún lugar a dudas, la fuente de la profecía. Pero por otro lado, Nuestros Sabios nos enseñaron que para que alguien pueda llegar a ser profeta, debe cumplir con ciertos requisitos mínimos, como ser justo, sabio, etc. y si tiene estas condiciones, se pueden hacer intentos "técnicos" para que D'os se comunique con él, y D'os en definitiva decidirá si querrá hacerlo o nó. (Véase en la haftarat Vaierá el término que utiliza el versículo: bené haneviim - los alumnos de los profetas).

Como vemos en los versículos, D'os quiso enseñarle a Irmiahu cómo se debe profetizar, quiso educarlo. Deteniéndonos en ciertos detalles del texto podremos aprender algunos secretos sobre el díficil oficio de educar. Citaremos los versículos nuevamente:

"Y fue la palabra de D'os a mí diciendo: '¿Qué estás viendo, Irmiahu?' Y dije: 'Una rama de almendro yo estoy viendo'. Me dijo D'os a mí: 'Bien has visto! Pues Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla'. Y fue la palabra de D'os a mí, por segunda vez, diciendo: '¿Qué estás viendo?' Y dije: 'Una olla hirviendo yo estoy viendo, y lo hace por el norte'. Me dijo D'os a mí: 'Desde el norte se abrirá la maldad sobre todos los habitantes de la tierra'" (1:11-14)

El RIosef Kleiner explicó que el lenguaje de estos pesukim es extraño. En la primera visión, D'os lo felicitó a Irmiahu por haber visto detalles que aparentemente carecen de importancia, diciéndole: "Bien has visto!", sin embargo en la segunda visión, a pesar de que Irmiahu también observó correctamente, D'os no lo felicitó por su aguda visión, sino que directamente interpretó la profecía, para que Irmiahu entienda el mensaje.

(A sus palabras, se puede agregar que en la primer visión, al preguntarle lo que veía, D'os le dijo: "¿Qué estás viendo, Irmiahu?" pero en la segunda visión, sólo le preguntó: "¿Qué estás viendo?" sin recordar su nombre propio, utilizando un lenguaje más directo).

Dice el Rav Kleiner, que este cambio en el lenguaje nos viene a enseñar que en el campo de la educación, no todo debe ser "caricias y alabanzas". Hay veces que debemos ser muy directos con nuestros hijos diciéndoles las cosas de una manera dura.

Podemos ver con mucha tristeza que sus palabras encierran una gran verdad. Solamente alcanza con salir a la calle y ver a la gente, para darse cuenta que en muchos casos los "descarrilados" - en el más amplio sentido de la expresión - no son sólo quienes en su niñez y adolescencia fueron sometidos por parte de sus padres o maestros, a una disciplina demasiado rígida.

Vemos con nuestros propios ojos, que la falta total de disciplina así como también una disciplina deficiente, pueden provocar en la personalidad del hombre daños no menos severos que el exceso de la misma.

En nuestra época más que en las anteriores, creemos que es bueno tener estos conceptos bien frescos en nuestra conciencia, ya que desgraciadamente estamos viviendo una época de enfermiza permisibilidad. Muchos tienden a creer que todo está permitido, tanto en el mundo de la secularidad como en el del judaísmo, y a través de ese pensamiento incurren en toda clase de errores que no tienen parangón, y a veces, hasta son irreparables.

Es por eso que debemos aprender de nuestra Sagrada Torá la fórmula del éxito. Ella nos enseña que debemos encaminarnos por el camino intermedio, sin desviarnos, en general, hacia los extremos. Si seguimos Su consejo podremos cumplir nuestro deber como judíos, y nuestra obligación como los educadores de nuestros hijos.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Perla de la Parashá -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

"Pinjás hijo de Elazar, hijo de Aharón - el Cohen, hizo que cese Mi Furor de sobre los hijos de Israel, al celar Mi celo…" (Bamidvar 25:11).

Aquí, el versículo alaba a Pinjás por haber "celado el celo de D'os", es decir por haber matado a Zimrí y a la mujer midianita con la cual estaba cometiendo un gran pecado, y gracias a su acción D'os aplacó Su enojo de con el pueblo. Sin embargo, es raro que el texto resalte solamente el hecho de que Pinjás celo el celo de D'os y no el hecho de que al matarlos él se estaba exponiendo a un gran peligro, pues su vida corría peligro ya que los hombres cercanos a Zimrí querrían matarlo.

La respuesta es que en la situación que se encontraba el pueblo de Israel el honor de D'os estaba en juego, y por cuanto que el objetivo final de la abnegación al entregar la vida por las causas justas debe ser buscar la santificación del Nombre de D'os, aquí la Torá no recalcó esa abnegación que profesó Pinjás, sino precisamente el hecho de que Pinjás celó el celo de D'os, alabándolo por ello.

Cuando realizamos buenas acciones no debemos realizarlas pensando que ellas son un fin en sí mismo, sino que debemos tener la intencionalidad de engrandecer la gloria de D'os sobre la tierra.

(Basado en las palabras de Rabí Iejezkel Levishtein).

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sábado, 25 de junio de 2011

Parashá 39 Jukat

Parashá 39 Jukat (B´midbar 19: 1 – 22: 1)

Tema: “La Muerte”

Resumen:

Nuestra parashá habla de los siguientes temas:

Primera aliá (19:1-17): Las leyes de la vaca rojiza. La purificación de quienes estuvieron en contacto con cadáveres.

Segunda aliá (19:18 - 20:6): La muerte de Miriam y la sed del pueblo.

Tercera aliá (20:7-13): El pecado de Moshé y Aharón, y el decreto de D’s sobre ellos.

Cuarta aliá (20:14-21): El pedido al pueblo de Edóm y su rechazo.

Quinta aliá (20:22 - 21:9): La muerte de Aharón. La guerra contra el Kenaanita. La queja del pueblo y el castigo de las serpientes.

Sexta aliá (21:10-20): Otros desplazamientos y acontecimientos de Israel. La canción de Israel.

Séptima aliá (21:21 - 22:1): Las guerras en contra de los reyes Sijón y Og.

Introducción:

En parashá Jukat encontramos una nueva versión de un episodio algo conocido por nosotros de las parashot anteriores. Todo tipo de quejas tuvo el pueblo de Israel en el desierto en contra de D’s y en contra de Moshé, y aquí vemos una queja en contra del man (maná) que recibían del cielo todos los días de la semana, con excepción del shabat, ya que el día viernes recibían dos raciones.

Realmente, ¿cómo nos sentiríamos nosotros si comiéramos durante cuarenta años, todos los días la misma comida? Bueno, la respuesta a esta pregunta es justificable y entendible, pero cuando la pregunta gira alrededor de una comida que no tenía siempre el mismo gusto sino que tomaba el gusto que deseaba saborear quien la ingería, la respuesta no es tan obvia. Veamos los versículos:

"Habló el pueblo en contra de D’s y de Moshé: ¿Por qué nos han hecho ascender de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay alimentos y tampoco hay agua, y nuestra alma está asqueada del alimento ligero. Y envió D’s a las serpientes quemadoras y mordieron al pueblo, y murió mucha gente del pueblo. Fue el pueblo a Moshé y dijeron: Hemos pecado pues hablamos en contra de D’s y en tu contra, reza a D’s y que quite de nosotros a las serpientes. Y rezó Moshé por el pueblo. Le dijo D’s a Moshé: Haz para ti una (serpiente) quemadora y ponla sobre un asta, y ocurrirá que todo aquel que fue mordido, la mirará y vivirá. Hizo Moshé una serpiente de cobre y la puso sobre un asta, y ocurría que si mordía la serpiente a un hombre, éste miraba a la serpiente y permanecía con vida" (21:5-9).

El maná tenía la propiedad de ser aprovechado totalmente por el cuerpo, y por eso ellos no tenían la necesidad de hacer sus necesidades todo el tiempo que lo ingirieron. Esa es la razón por la cual lo llamaron el "pan ligero". Pero por algún motivo (que no trataremos en esta oportunidad) esta situación les preocupaba, y ellos se quejaron en contra de D’s y de Moshé, y su castigo fue ser mordidos por serpientes que tenían un veneno tan poderoso, que ellos sentían que un fuego los consumía por dentro, y por eso la Torá las llama las "serpientes quemadoras".

Más allá de otros detalles del texto, llama la atención la forma que D’s eligió para que se curen. Hasta tal punto esto es curioso que Nuestros Sabios, se refirieron en la Mishná a este caso y otro similar:

"'Y ocurría que cuando Moshé levantaba su mano prevalecía Israel, pero cuando bajaba su mano prevalecía Amalek' (Shemot -Éxodo- 17:11). ¿Acaso las manos de Moshé hacían la guerra o dejaban de hacerla? Esto viene a informarte que todo tiempo que Israel observaba hacia arriba, sometiendo su corazón a su Padre Celestial, ellos ganaban, y si no, eran derrotados. Algo parecido encontramos: 'Haz para ti una (serpiente) quemadora y ponla sobre un asta, y ocurrirá que todo aquel que fue mordido la mirará y vivirá' (Bamidvar -Números- 21:8). ¿Acaso la serpiente mata o la serpiente cura? Esto viene a informarte que todo tiempo que Israel observaba hacia arriba, sometiendo su corazón a su Padre Celestial, ellos eran curados, y si no, se deshacían…" (Rosh HaShaná 3:8).

El Rav Eliahu Dessler en su libro "Mijtav Meeliahu" (quinta parte, págs. 145-146), nos dice que estos dos ejemplos - es decir, lo que ocurrió en la guerra contra el pueblo de Amalek y en el episodio de las serpientes - nos enseñan acerca del poder de obrar en el corazón de la persona que tienen la imaginación y la ilustración. Sin estos dos elementos sería imposible fortalecerse y concentrarse para acercar hasta nuestras almas y nuestro sentimiento todas las enseñanzas espirituales que estudiamos a diario, puesto que nuestros corazones están lejanos de cualquier realidad espiritual diferente a las cosas que nos rodean durante todas las horas del día.

Es por eso que aquí la Torá resaltó mucho el tema de la ilustración y la imaginación. Cuando Moshé elevaba sus manos hacia los cielos, provocaba que el pueblo de Israel se dé cuenta de que no debía observar sólo al pueblo de Amalek - que en ese momento estaba luchando contra ellos, sino que debía observar dónde comenzaba la raíz espiritual de ese pueblo de Amalek, es decir, que ellos debían observar en las fuerzas espirituales del corazón del hombre - ya que toda consecuencia está precedida de una causa.

Asimismo, D’s le ordenó a Moshé Rabenu que coloque la serpiente de cobre en un lugar alto, para despertar el corazón del pueblo para que medite sobre la verdadera razón de lo que allí estaba ocurriendo, sobre la raíz espiritual de la serpiente; para que no se dejen llevar solamente por la fantasía natural que ellos tenían delante de sus ojos.

Por eso D’s le dijo a Moshé respecto de la serpiente de cobre que debía hacer: "y ponla sobre un asta". En el Tanaj (Biblia), la palabra "nes" que traducimos aquí como "asta, mástil", generalmente significa: "lugar alto, elevado", y por eso este término es generalmente utilizado con la connotación de: "milagro", pues también el milagro es algo que se encuentra por encima de todo lo que acostumbramos ver conocido con el nombre de "naturaleza".

Mediante esta acción se le estaba insinuando al pueblo de Israel que ellos debían elevarse para comprender que a pesar de que alguien que está en un nivel bajo puede pensar que los milagros son fenómenos que no tienen nada en común con el curso natural de las cosas, alguien que está en un nivel espiritual más elevado debe comprender que en verdad los milagros ocurren a diario y están totalmente conectados y comunicados con la realidad cotidiana.

Desarrollo:

La parashá Jukat comienza enseñando sobre la Pará Adumá, la vaca roja, el rito practicado para purificar a aquellos que han estado en contacto con el muerto. La Pará Adumá es uno de los mandamientos más oscuros, y sirve como un prototipo de lo que es el "jok" - la clase de mandamiento que trasciende el entendimiento humano: No sólo es la respuesta - la Pará Adumá - difícil de comprender, sino que la causa - la muerte - está también finalmente más allá del entendimiento humano.

En esta parashá, la muerte es presentada no meramente como una respuesta ritual, sino que de alguna manera es el tema principal de la parashá. Miriam y Aharón murieron en esta parashá y Moshé recibió la sentencia de muerte. Al leer entre líneas, las muertes de muchos otros también pueden ser vistas, pero antes de explorar entre las líneas veamos el texto:

"Los hijos de Israel, toda la congregación, llegó al desierto de Tzin en el primer mes y el pueblo permaneció en Kadesh. Allí Miriam murió y allí fue enterrada. No había agua para la congregación, y ellos se juntaron alrededor de Moshé y Aharón" (20:1 - 2).

El Talmud deduce de este versículo que el agua que tomaban los hijos de Israel en el desierto existía por mérito de Miriam, y con su fallecimiento el mérito del agua se disipó también.

Rabí Iosef hijo de Rabí Iehudá dijo: tres buenos líderes han surgido en Israel, llamados Moshé, Aharón y Miriam, y por ellos, tres buenas cosas fueron otorgadas [al pueblo de Israel], llamadas el manantial, la columna de nube y el maná. El manantial, por el mérito de Miriam; la columna de nube, por el mérito de Aharón; el maná, por el mérito de Moshé. Cuando Miriam murió el manantial desapareció, como está escrito: 'Y Miriam murió allí', e inmediatamente sigue el versículo 'no había agua para la congregación'; y retornó por el mérito de los otros dos (Moshé y Aharón). (Talmud Taanit 9a).

El pueblo estaba claramente muy preocupado. Esta no es la primera vez que la nación se acerca a Moshé a quejarse sobre la falta de provisiones. Ni siquiera es la primera vez que una queja es registrada sobre la falta de agua. Aquí, sin embargo, hay una sutil diferencia. Retornemos al texto:

"Y el pueblo discutió con Moshé, y habló, diciendo: 'ojalá hubiésemos muerto cuando murieron nuestros hermanos ante D’s! ¿Para qué nos has traído a toda la congregación de D’s al desierto, para morir nosotros y nuestros animales allí? ¿Y para qué nos has sacado de Egipto para traernos a este lugar malo? Este no es lugar de siembra, o de higos o de viñedos o de granadas; ni siquiera hay agua para tomar" (20:3 - 5).

Esta letanía de quejas has sido escuchada anteriormente; fueron usadas diferentes palabras o imágenes pero fue dado el mismo mensaje: Egipto era mejor que esto. El pueblo extrañaba su lugar de nacimiento. Las dificultades fueron olvidadas, y sólo quedaba la nostalgia por la casa de su juventud.

Pero esta descripción fue de alguna manera imprecisa, puesto que esta es una nueva generación. La mayoría de estas personas nunca vieron Egipto!! Muy calladamente, sin fanfarrias, los cuarenta años de de ambulación por el desierto, prometidos en la parashá de Shelaj, habían pasado. Esta nueva generación, nacida en el desierto, no tenía nada por lo cual sentir nostalgia. Estas personas no deberían haber sufrido de ninguna "mentalidad de esclavos", puesto que ellos nacieron libres. La muerte de Miriam tuvo lugar cuando el decreto de los cuarenta años ya había vencido. Rashí alude a esto en su comentario:

"Toda la congregación": toda la comunidad (intacta), porque aquellos que tenían que morir en el desierto ya perecieron, y estos (los que quedaron) fueron apartados para vivir" (Rashí 20:1).

Miriam había muerto; Aharón y Moshé pronto seguirían. Más aún, toda la generación de los que nacieron en Egipto y fueron esclavos, cualquiera de edad de más de 20 años, había muerto. La Torá no mencionó los años que pasaron, sino que la última fecha mencionada en el texto es casi 40 años antes de los eventos descriptos en este pasaje. Quizás este es el significado de por qué la parashá comienza con el antídoto para la muerte: esto no es una discusión teórica, o una ley que se aplica ocasionalmente. Esta es una situación que ha acontecido en todo hogar. Una generación entera se ha perdido - ha muerto.

Y sin embargo, los hijos hablan igual que los padres hablaron. Quizás esto no nos debería sorprender; los hijos frecuentemente imitan a sus padres, incluso si su contexto personal ha sido alterado. Ellos cuestionaron a Moshé respecto de la sabiduría del éxodo: "¿por qué nos has sacado de Egipto para traernos a este lugar malo?". Por supuesto que estas personas, en su totalidad, no vieron nunca Egipto, ni fueron sacadas de allí, pero ellas internalizaron el sufrimiento de sus familias.

La observación de que una nueva generación surgió nos ayudará a entender el episodio central de la parashá: la indiscreción de Moshé con la roca, el acto que llevó a la sentencia de muerte a Moshé y a Aharón.

Moshé y Aharón se dirigieron a D’s por ayuda; D’s respondió con la siguiente orden:

"Y D’s habló a Moshé diciendo: 'Toma la vara, y reúne a la congregación, tú y Aharón tu hermano, y hablen a la piedra a vista del pueblo, y ella dará agua. Toma del agua de la piedra, y la darás a la congregación y a su rebaño para que tomen'. Moshé tomó la vara de ante D’s, como se le ordenó: Moshé y Aharón reunieron al pueblo frente a la roca. Él dijo a ellos 'Escuchen ahora, rebeldes, ¿sacaremos agua de esta roca para ustedes?'. Moshé levantó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces; una gran cantidad de agua salió y ellos le dieron al pueblo y a su rebaño de tomar" (20:6 - 11).

Una lectura rápida no produce nada excepcional; esta es la clase de evento que ha sido común en el desierto; el pueblo se queja, Moshé se dirige a D’s, Quien resuelve el problema, pero señala las deficiencias del pueblo. Sin embargo, aquí la conclusión contiene un cambio; en lugar de señalar el fracaso de la comunidad, D’s reacciona:

"D’s dijo a Moshé y Aharón: 'Puesto que no creyeron en Mí para santificarme a ojos de los hijos de Israel, no liderarán al pueblo hasta la tierra que Yo les he dado. Estas son las aguas de la contienda (Me Merivá), por las cuales los hijos de Israel discutieron con D’s, y (Él) fue santificado allí'" (20:12 - 13).

La reacción de D’s es sorprendente: Moshé y Aharón han fracasado en su misión, y en consecuencia la entrada, la conquista y el establecimiento en la tierra será sin ellos. Ellos no cruzarán el Jordán; el pueblo de Israel quedará con una meta más allá de su alcance. Pero, ¿cuál fue el pecado? La Torá no dice claramente lo que ellos hicieron; sino que la Torá parece referirse a la causa: 'Puesto que no creyeron en Mí para santificarme a ojos de los hijos de Israel'. Los comentarios no están unificados en su entendimiento de la real ofensa cometida por Moshé y Aharón.

De acuerdo a Rashí, el problema fue el haber golpeado a la roca en lugar de hablarle, pero esta "respuesta" trae una cantidad de preguntas: primero, si el problema fue que golpearon la roca con la vara, ¿por qué este procedimiento fue aceptado en episodios anteriores?

"Se quejó el pueblo con Moshé y dijeron: danos agua para que bebamos. Les dijo Moshé: ¿Por qué se quejan conmigo? ¿Por qué están probando a D’s? Pero el pueblo estaba sediento de agua y se quejó contra Moshé. Dijo: ¿Por qué nos has sacado de Egipto para matarnos a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado, de sed? Y Moshé imploró a D’s, diciendo: ¿Qué haré yo con este pueblo? Ellos están dispuestos a apedrearme. Y D’s dijo a Moshé: 'Pasa delante del pueblo y toma contigo de los Ancianos de Israel, y tu vara con la cual golpeaste el río toma en tu mano y ve. He aquí, Yo estaré ante ti allí cerca de la roca en Jorev, y golpearás la roca, y agua saldrá de ella, para que el pueblo beba. Y Moshé lo hizo ante los ojos de los Ancianos de Israel" (Shemot 17:2 - 6).

Inmediatamente después del éxodo, el pueblo pidió agua; allí D’s le pidió a Moshé que llevara su vara y golpee la roca. En nuestro episodio, D’s sólo le dijo a Moshé que traiga su vara, pero no le dijo que golpee la roca. Uno puede intentar defender a Moshé diciendo que las instrucciones de D’s fueron de alguna manera engañosas, al ordenarle a Moshé traer la vara si no la iba a usar, especialmente si la vara fue, de hecho, usada en otra ocasión similar. Pero esta defensa no puede estar en la cara de las instrucciones de D’s, las cuales deben ser llevadas a cabo exactamente, sin ninguna desviación. Sin embargo, el castigo que resultó de esto parece ser excesivo.

Hay un segundo problema con esta visión: ¿Por qué fue castigado Aharón? Él no golpeó la roca; sólo Moshé lo hizo. "Moshé levantó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces". Aharón aparentemente no participó del pecado en sí; ¿por qué él tendría el mismo castigo? Quizás Moshé y Aharón discutieron el tema y juntos concluyeron que había que golpear a la piedra dos veces.

El Rambam opina que el pecado fue el enojo de Moshé reflejado en su respuesta al pueblo. Un gran hombre no debe permitir que su enojo lo acapare en ninguna circunstancia. Otra vez, el rol de Aharón parece cuestionable. De acuerdo al Rambam, la frase "escuchen ahora, rebeldes, ¿sacaremos agua de la roca para ustedes?" fue un acto de enojo. Del texto mismo, no está claro si Moshé o Aharón dijeron estas palabras. Quizás aquí Moshé actuó y Aharón habló, como fue en el acuerdo hecho en la zarza ardiente. El único problema con esta resolución, es que el Rambam explícitamente dice que fue Moshé el que habló. Entonces, otra vez, el rol de Aharón y su responsabilidad están en cuestionamiento.

De la misma manera Rashí en su comentario al Talmud dice:

"Por el pecado de decir '"escuchen ahora, rebeldes", él (Moshé) fue castigado y no se le permitió entrar a la Tierra de Israel" (Rashí Sanhedrín 101b, ver Rashí Bamidvar 31:21).

De acuerdo con esta visión el rol de Aharón en el pecado, y por consecuencia su castigo, parecen difíciles de entender.

Los comentarios más místicos, desde el Rambán en adelante, señalan que el haber golpeado la roca dos veces fue el pecado: la roca tendría que haber sido golpeada una sola vez. Lo lógico era que la roca tenía que ser golpeada una sola vez para emanar agua de ella. La segunda vez fue para garantizar que la corriente de agua continúe, un tema que sólo surgió con la muerte de Miriam. Moshé y Aharón estaban preocupados porque el agua no correría; el segundo golpe aseguraría que el agua esté sostenida.

Me gustaría sugerir una solución diferente, basada en varias enseñanzas del Rab Meir Simja de Dvinsk en su comentario "Meshej Jojmá".

El libro Meshej Jojmá nota una aparente interrupción en D’varim. Moshé da una advertencia de las consecuencias de la idolatría, y él agrega:

"… y D’s se enojó conmigo por ustedes y juró que yo no cruzaré el Jordán y no entraré a la tierra…" (D’varim 4:21).

Después de esto Moshé vuelve al tema del momento y continúa hablando sobre la idolatría.

"Pero yo moriré en esta tierra, yo no cruzaré el Jordán; pero ustedes si cruzarán, y poseerán la buena tierra. Tomen precauciones, no sea que se olviden del pacto de D’s, el cual Él hizo con ustedes, y hagan escultura o imagen alguna, lo que les ha ordenado D’s. Puesto que D’s, fuego que consume es, D’s que retribuye.

Cuando hayas tenido hijos e hijos de hijos, y hayas envejecido en la tierra y hayas dañado y hayas hecho esculturas y hayas hecho mal a ojos de D’s, para enfurecerlo…" (D’varim 4:22 - 25).

El Meshej Jojmá sugiere:

"La sabiduría más elevada estaba preocupada, no sea que cuando el pueblo entre a la tierra las personas tratarían a Moshé como una deidad" (Meshej Jojmá D’varim 4:15).

La razón por la cual no le fue permitido a Moshé entrar a la tierra, fue que esta generación que creció en el desierto y presenció milagros increíbles, corría el riesgo de ver a Moshé como algo más que un ser humano. Quizás ellos hubieran pensado que los milagros venían de Moshé y no de D’s. Si aplicamos esta visión a nuestro pasaje, encontramos que después de que Moshé golpeó la roca, D’s pronuncia:

"Puesto que no creyeron en Mí para santificarme a ojos de los hijos de Israel, no liderarán al pueblo hasta la tierra que Yo les he dado."

El problema es que Moshé y Aharón no santificaron a D’s suficientemente; sino que Moshé y Aharón dieron la impresión que el milagro vino de ellos. Seguramente esta no fue la intención de ellos, pero fue el resultado de sus acciones. El propósito de que Moshé saque agua de la roca fue mostrar que D’s es la fuente de todos los milagros. El daño fue hecho, y ellos no pudieron liderar a "este pueblo", a esta generación en particular, dentro de la tierra de Israel.

Si este es el caso, Aharón no era diferente que Moshé. Su estatus a ojos del pueblo era similar. Como resultado de esto, ni Aharón ni Moshé pudieron entrar a la tierra. Por su lado, Moshé tendría que haber entendido el problema inherente de la percepción de santidad en algo que no sea D’s. Recordamos que cuando Moshé bajó de la montaña con las Tablas de Piedra - la Palabra de D’s tallada en la piedra por la "mano" de D’s - al ver la celebración alrededor del becerro de oro, destruyó las Tablas, y de acuerdo con el Talmud, D’s aprobó:

"¿Y cómo sabremos que D’s dió su aprobación? Porque esta dicho: 'que has roto' (asher shibarta): Resh Lakish dijo: (iasher kojejá sheshibarta) 'todas las fuerzas para ti [felicitaciones] por romperlas'" (Talmud Shabat 87a).

El Meshej Jojmá explica que así como el pueblo había errado, pensando que a través del becerro de oro podían crear una relación con D’s, Moshé temió que transformasen la Tablas en algo que contenía divinidad por sí mismo, independiente de D’s. En otras palabras, si ellos ya habían adorado al becerro hecho de oro, ellos podían ciertamente terminar adorando a las Tablas que fueron hechas por D’s mismo. Esta observación explica por qué le fue ordenado a Moshé hacer las segundas Tablas, con sus propias manos, y no por medio de la mano de D’s, puesto que D’s estaba de acuerdo con su análisis (ver Meshej Jojmá Sh’mot 32:19).

"Y D’s le dijo a Moshé: 'esculpe para ti dos tablas de piedra como las primeras; y escribiré sobre estas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas, las cuales has quebrado" (Shemot 34:1).

Esta explicación es apoyada por otro comentario del Meshej Jojmá, en nuestro pasaje en Bamidvar. El Meshej Jojmá nota la interesante frase:

"Y D’s habló a Moshé diciendo: toma la vara, y reúne a toda la congregación, tú y Aharón tu hermano, y habla a la piedra a vista del pueblo".

¿Qué quiere decir "habla a la piedra a vista del pueblo"? La implicación es hablar para que las personas puedan ver, y no - como esperaríamos - en función de que el pueblo escuche. Por supuesto, hubo otro momento donde D’s habló para que las personas vean: en la Revelación en el Sinaí.

"Y todo el pueblo vió los sonidos y los truenos, y el sonido del shofar, y la montaña humeando; y cuando las personas vieron esto, ellos se estremecieron y se alejaron. Y dijeron a Moshé: habla con nosotros, y escucharemos, pero que D’s no hable con nosotros, para no morir" (Sh’mot 20:15:16).

Conclusión:

Esta fue una nueva generación, que no estuvo presente o que era demasiado joven para apreciar la Gran Revelación. Esta nueva generación pronto entraría a la tierra. D’s quería darles una nueva revelación, pero en lugar de ser una revelación clara y visible de D’s, Moshé y Aharón causaron que el pueblo simplemente vea otro milagro. Moshé y Aharón se hicieron ver más impresionantes, pero privaron a la generación que entraría a la Tierra de Israel, de su propia revelación. Al hacer esto, Moshé y Aharón crearon una situación en la cual ellos mismos no podían entrar a la tierra; su "castigo" no fue excesivo, fue meramente el resultado de sus propias acciones.

¿Cuál fue la motivación de Moshé para tomar este curso de acción? Rashí y el Rambam señalaron el enojo como la causa. Por otro lado, podemos decir que cuando Moshé escuchó a esta generación quejarse de manera muy similar a la de la generación anterior, él comenzó a considerar la educación que estos hijos habían recibido de sus padres: si habían heredado el cinismo, las quejas y la actitud de rebeldía, entonces ellos también debían haber recibido algunas características positivas. Quizás Moshé sintió que la experiencia colectiva en el Sinaí había sido efectivamente comunicada, y esta generación no necesitaba otra experiencia colectiva. De acuerdo al Meshej Jojmá, Moshé fue privado de entrar a la tierra de Israel, pero no porque su pecado lo hizo no merecedor; sino que lo opuesto. Moshé era demasiado grande para esta generación. Ellos eran incapaces de entender la pureza del espíritu, la modestia, la grandeza de Moshé. Ellos no tenían conciencia de que el hombre puede alcanzar semejante nivel. D’s deseaba que esta generación sea elevada, para tener el mérito de tener líderes como Moshé y Aharón.

Desafortunadamente, inconscientemente, Moshé y Aharón frustraron ese plan. Ellos, también, morirían en el desierto, y esta nueva generación tendría que entrar sin ellos a la tierra de Israel. En verdad, Moshé y Aharón nunca entraron a la tierra. La nación entró sola, bajo la conducción de Iehoshúa en lugar de Moshé; sí, Iehoshúa fue un gran hombre, pero no era Moshé, y nos quedamos con una pregunta intrigante: ¿qué hubiese pasado si Moshé hubiese entrado con ellos, si Moshé los hubiese liderado?

Mientras que estas preguntas hipotéticas pueden ser tentadoras, podemos decir una cosa con certeza:

El tema de la muerte, el cual penetra esta parashá, hubiese sido considerablemente limitado si Moshé y Aharón hubiesen actuado de diferente manera, y si el pueblo hubiese sido merecedor de tenerlos a ellos como líderes.

Shabat Shalom.

Haftarat Jukat Shof’tim (Jueces) 11: 1– 33 (Sefaradim)

En la parashá de la semana habíamos leído acerca de las primeras guerras que liberó el pueblo de Israel en su camino hacia la tierra de Israel, en contra de Sijón - el rey de Emor, y Og - el rey del Bashán. Es por eso que para la lectura de la haftará de esta semana ha sido escogido un pasaje del libro de los Jueces por su conexión con la parashá, pues aquí leemos acerca de la guerra que liberó Iftaj en contra del pueblo de Amón, que alegaba que el pueblo de Israel le había quitado su tierra muchos años antes (cosa que no fue verdad).

Antes de que el pueblo de Israel designe a Iftaj como su representante, encontramos que el texto nos dice que por una disputa determinada Iftaj tuvo que irse de su tierra:

"E Iftaj de Guilad era una valiente combatiente… Y se escapó Iftaj de sus hermanos y se asentó en la tierra de Tov…" (11:1,3).

El lugar en el que Iftaj se asentó se llamaba "la tierra de Tov" - "éretz tov" en hebreo. Algunos comentaristas dicen que Tov era el nombre de un hombre poderoso que dejó que Iftaj se asentara en sus tierras.

Sin embargo, en el Talmud Ierushalmi (Sheviit 6:1) encontramos una opinión que dice que este nombre se refiere a un área que está fuera de los límites de Israel, y la palabra "tov" que significa "bueno", fue usada para referirse a este área porque en la diáspora no es necesario separar el diezmo de las cosechas.

Sin embargo, esto parece muy extraño. Si D’s nos aseguró que la tierra que Él nos dió era una buena tierra, ¿no es una contradicción referirse de esta manera a la diáspora? El entendimiento de este versículo basado en la opinión del Talmud Ierushalmi aparentemente implica que el resto del mundo es realmente mejor que la tierra de Israel! ¿Esta expresión no es un insulto y una señal de ingratitud después de que recibimos la tierra de Israel?

Una pregunta más: ¿Cómo puede ser considerado bueno estar exento de los mandamientos de D’s cuando nosotros nos entristecemos si se nos niega la posibilidad de cumplir un mandamiento? La Torá y los mandamientos son el regalo más grande que D’s nos ha dado. Ellos son nuestra vida y no se puede obtener un verdadero bienestar sino cumpliendo con la voluntad de D’s y obedeciendo sus mandamientos!

El mandamiento del diezmo, en particular, es muy preciado para nosotros. Mediante su cumplimiento nosotros somos merecedores de las bendiciones de D’s en nuestra tierra y se nos otorga buenas cosechas y prosperidad. Entonces, ¿cómo puede ser considerado bueno estar exento de la obligación de diezmar nuestra cosecha?

Es por eso que algunos comentaristas entienden que esta opinión del Talmud Ierushalmi se refiere a un lugar específico fuera de la tierra de Israel que era particularmente fértil. Pero respecto de la Tierra de Santidad uno no puede decir que un área es buena y la otra no lo es, pues realmente todas las zonas de la tierra de Israel son buenas. Si la persona cumplirá correctamente los mandamientos de D’s él será bendecido en todo lugar que se encuentre. Pero si él no cumplirá Sus mandamientos ningún área será buena para él. Dentro de la Tierra de Santidad todo depende de los actos de la persona.

Pero fuera de la Tierra de Israel los actos de la persona no tienen tanta influencia sobre las bendiciones que ella recibirá, pues su vida está un poco más sometida a las leyes de la naturaleza, y la providencia personal de D’s sobre él se ve en algún sentido reducida. Y es por eso que respecto de la diáspora sí se puede decir que una zona es mejor que otra. (Basado en el libro Lev Aharón citado en el Ialkut Meam Loez).

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Perla de la Parashá -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

"Esta es la ley: cuando una persona muera en una tienda…" (19:14)

Más allá del sentido literal de este versículo, los Sabios comentan que la Torá nos aconseja que cuando una persona estudie Torá (la ley) en una Casa de Estudio (en una tienda), debe hacerlo de manera tal que parezca como si ella “murió”, es decir que no interrumpa su estudio por nada..

Por el Rav Yosef Meyer Medresh.

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