lunes, 1 de marzo de 2010

Parashá Ki Tisa

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Resumen Parashá Ki Tisa

Cuando se hizo el censo de los israelitas varones mayores de veinte años (sujetos, por ende, a servir en el ejercito), cada uno de ellos debió pagar medio shekel de plata. Este metal era usado para la construcción del Santuario. Debía hacerse también una jofaina de bronce para ser utilizada por Aharón y sus hijos para el lavado de manos.

Estaba ubicada en el atrio, entre el altar de ofrendas quemadas y la entrada al Santuario. Para ungir a sacerdotes y vasijas era utilizada una mezcla de aceite de cuatro hierbas aromáticas prescriptas, mezclada con aceite de oliva, y se preparaba incienso para uso sagrado, hecho con especies dulces seleccionadas.

Betzalel, de la tribu de Iehuda, y Oholiav, de la tribu de Dan, fueron elegidos por la Divinidad para aplicar su habilidad como artesanos a la supervición del trabajo de construcción del Santuario. Aunque la construcción del Mishcán era de la mayor importancia, no debía anular la observancia del shabat y el pueblo recibió ordenes de cesar todo trabajo durante el día de descanso.

Moshé había permanecido en el monte Sinaí durante cuarenta días y cuarenta noches y el pueblo, temiendo que no regresara, reclamaba un objeto visible que pudiera adorar. Persuadió a Aharón para que diera forma a la imagen de un becerro, fundiendo el oro de sus joyas. Los judíos llevaron ofrendas quemadas y de paz a ese ídolo, alrededor del cual cantaron y danzaron.

Ese despliegue de herejía provocó la ira de D-s, y ordenó a Moshé que descendiera. Le informó del pecado de Israel y declaró que destruiría a esa nación traidora. Moshé suplicó al Señor que tuviera piedad y no diera a los egipcios la oportunidad de regocijarse con la desgracia de los israelitas, sino que recordara Su pacto eterno con los patriarcas. Al oír este ruego, HaShem concedió al pueblo judío una nueva oportunidad.

Mientras descendía de la montaña el diecisiete de Tamuz, con las dos Tablas de la Ley grabadas por D-s, Moshé oyó los gritos de la orgía y al observar la oprobiosa conducta del pueblo, las arrojó al suelo. Luego, destruyó el becerro de oro y lo echó al fuego, después de lo cual lo molió hasta convertilo en polvo, que echó en una corriente de agua de la cual hizo beber al pueblo.

Reprochó a Aharón por lo ocurrido y éste se justificó diciendo que se vio forzado a cumplir las demandas del pueblo. Moshé convocó a todos sus partidarios a reunirse alrededor de él y la tribu de Levi respondió inmediatamente. A su orden, los miembros de Leví recorrieron el campamento y mataron alrededor de trescientos jefes de la revuelta.

El amor y la compasión de Moshé por el pueblo lo impulsó a rogar al Señor que lo perdonara, pues si fuera destruido él perdería el deseo de vivir. La respuesta que recibió fue que sólo serían castigados aquellos que habían pecado intencionalmente, y que en vista de la intercesión de Moshé el pueblo sería conducido a la Tierra prometida por un envaido de HaShem, no por El mismo. Al enterarse de la reprobación del Señor por sus acciones, los israelitas se lamentaron y se quitaron los ornamentos en señal de pesar.

Moshé levantó su tienda fuera del campamento que había sido profanado por el becerro de oro. En íntioma comunión con D-s pidió una revelación de los atributos divinos para ayudarlo en la conducción del pueblo. El Señor volvió a asegurarle que El sería piadoso y guiaría a los judíos hacia Eretz Israel, pues Moshé personalmente había hallado gracia en Sus ojos. En respuesta a un pedido de que se le permitiera contemplar la Gloria Divina, se le dijo a Moshé que ningún mortal podía ver a HaShem y continuar viviendo. No obstante, se le permitió una mirada fugaz al resplandor divino a través de una grieta en la roca montañosa.

Una vez más Moshé ascendió solo a la montaña, llevando consigo las dos nuevas tablas de piedra que se le habia ordenado preparar. D-s descendió en una nube, se reveló como el Señor de la Piedad, la Bondad y la Verdad, y renovó Su pacto con Israel repitiendo los principales mandamientos que había dado previamente. Estos incluían la prohibición de la idolatría, la observancia de las festividades y la santificación del Shabat.

HaShem inscribió los Diez Mandamientos en las dos tablas de piedra, mientras Moshé registraba el contenido del pacto renovado. Después de pasar otros cuarenta días y cuarenta noches en la montaña, lapso durante el cual se abstuvo de comer y beber, Moshé descendió de la montaña y regresó al campamento.

Su rostro refulgía con el resplandor Divino. A continuación comunicó las palabras del Altísismo, oídas por él en el monte Sinaí, a Aharón, los ancianos y toda la asamblea. Luego que hubo terminado de hablar se cubrió el rostro radiante con un velo. De allí en más sólo se lo quitaba cuando se encontraba ante la presencia del Señor, o cuando transmitía Su mensaje al pueblo.

Apenas se descubre el pecado del becerro de oro, HaShem, amenaza con destruir al pueblo judio. Con la grandeza que lo caracteriza, Moshe intercede una vez mas para pedir y obtener en perdon de HaShem. Finalmente, HaShem le asegura a Moshe que Su presencia los acompaniara a traves del viaje por el desierto.

Pero Moshe parece no estar satisfecho con esa respuesta. En lo que aparenta ser un osado pedido, Moshe le ruega a HaShem otro cosa mas. No solo quiere tener la certeza que la presencia Divina los acompaniara, sino que ahora tambien le pide a HaShem que le muestre” Su rostro (Exodo 33:18).

No es acaso suficiente que HaShem acaba de perdonar a los judios por el pecado mas audaz de la historia?. ¿No es suficiente que les asegura que El los guiara por el desierto? ¿Que mas quiere Moshe?

Lo que Moshe quiso fue poder conectar algo terrenal y corporeo con la fuente mas grande de espiritualidad, que es Di-s mismo. Moshe quiso subir un escalon mas, Moshe queria poder crecer y dar otro paso, tratando de conocer el rostro de HaShem como nadie lo habia hecho antes.

HaShem le explica que es imposible que alguien Lo vea y pueda seguir viviendo. El alma humana no puede estar limitada a una existencia en el tiempo y el espacio despues de haber xperimentado la espiritualidad infinita. Asi es que la respuesta fue, "No. Puedes sin embargo, ver mi espalda" (Exodo 33:20-23).

Por supuesto que esta contraoferta de mostrar la espalda y no el rostro es motivo de innumerables comentarios por parte de nuestros sabios que tratan de analizar el significado de este versiculo. Desde ya que esta columna semanal no puede discutir a fondo este interesante dialogo entre Moshe y HaShem, pero lo que me llama la atencion es la persistencia de Moshe. ¿Por que Moshe no se conformo con el perdon? ¿Que lo impulso, despues que casi fue destruido el pueblo, a pedir ver Su rostro?

Lou Maidenbaum, ex Presidente de la compania de alimentos “Met” fue quien en vida ayudo a fundar el colegio “Gedaliah Maidenbaum” de la Yeshiva “South Shore”. Antes morir el mes pasado, Lou fue internado en un hospital de Miami. Incluso en sus ultimos dias mientras en los que estaba postrado en el hospital, jamas perdio su encanto y sonrisa, viviendo cada dia a pleno.

Una semana antes de morir, el estaba en su habitacion del hospital y experimentaba una molestia. Apreto el boton para llamar a un enfermero, pero nadie vino. Cinco minutos mas tarde, lo apreto otra vez... pero no hubo respuesta. Trato dos veces mas y como nadie venia, intento una tactica diferente. Tomo el telefono y disco el servicio de emergencias 9-1-1.

La telefonista del servicio de emergencias le pregunto: "¿Cual es el problema?" "Estoy respirando con dificultad" jadeo Lou. "¿De donde llama usted?", pregunto la telefonista. "Del Hospital Mount Sinai, habitacion 321", respondio Lou. "¿Del Hospital Mount Sinai?", repitio con asombro la mujer. "Pero para que nos llama si usted ya esta en el hospital? “Señorita, esta en riesgo mi vida, y si esta es la manera en la que obtendré respuesta, entonces disco 911”

Moshe sabia que estaba en el lugar apropiado, en el lugar mas elevado, en el mismo Monte Sinai con Di-s y recibiendo la Tora. Sin embargo, eso no era suficiente. Moshe no estaba satisfecho con nivel en el que estaba. El no se conformo con ser el medio a traves del cual el pueblo recibio la eternidad.

¡El quiso mas! El quiso alcanzar el nivel mas alto al que un ser humano podia aspirar. El quiso verlo a HaShem. HaShem le respondio que si alcanzaba ese nivel, su alma no podria soportar ningun cuerpo y tendria que irse, sin la posibilidad de entrar en otro cuerpo. "Ningun hombre Me vera y vivira" (Exodo 22:20). Asi que Moshe tuvo que limitarse a ese nivel, que fue el nivel el mas alto que un cuerpo fisico podria aguantar.

De esta busqueda de Moshe de crecer y subir a lo mas alto que podia llegar, mas alto que el mismo Monte Sinai, aprendemos una magnifica leccion. Cuando nos enfrentamos al desafío de crecer espiritualmente, sin importar del nivel en el que estemos hoy, el objetivo debe ser crecer y subir cada dia un poquito mas. Si llegas a la tierra, debe aspirar a subir la montania, y si has logrado estar en la cima de la montania, debes aspirar llegar a las nubes. Y cuando hayas llegado a las nubes, debes aspirar a llegar a las estrellas.

Ojala que siempre podamos tener la meta de superar nuestro nivel, incluso si creemos que hemos llegado a lo mas alto.

(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)

Resumen de Haftarat Ki Tisa

Melajim I (I Reyes) 18:1-39 (Ashkenazim)

Melajim I (I Reyes) 18:20-39 (Sefaradim)

En la haftará de esta semana encontramos que D'os le pide al profeta Eliahu (Elías, s. VIII a.e.c.), que amoneste al pueblo de Israel por haberse desviado del camino de D'os yendo detrás de la idolatría.

Con anterioridad al relato extraído para nuestra haftará, en el libro de Reyes se nos cuenta que el rey que gobernó en el reino de Israel en los días del profeta Eliahu se llamaba Ajav hijo de Omrí. Ajav fue un rey muy malvado que enfureció a D'os más que todos los reyes que le precedieron.

Una vez, se encontró Ajav con Eliahu y le preguntó: ¿Cómo puede ser que no se haya cumplido la maldición de Moshé Rabenu (Devarim -Deuteronomio- 11:16-17) mediante la cual le advirtió al pueblo de Israel de que si ellos se desviarán en pos de la idolatría, entonces D'os no enviará más lluvias sobre la tierra de Israel? Todo el pueblo comete ese pecado y sin embargo siguen habiendo lluvias normalmente!

Pero la broma de Ajav no duró mucho, puesto que después de que Ajav dijo esto, D'os decretó que haya sequía durante tres años, y nuestra haftará comienza con el relato de la palabra de D'os al profeta Eliahu en el tercer año:

"Transcurrieron mucho días, y la palabra de D'os fue con Eliahu en el año tercero diciendo: Ve y preséntate delante de Ajav, y enviaré lluvia sobre la faz de la tierra" (18:1).

Cuando se encontraron, Eliahu le dijo a Ajav:

"Y ahora [si deseas que llueva], manda a buscar y reúneme a todo Israel en el monte Carmel, y a los profetas del báal [una clase de idolatría] - cuatrocientos cincuenta, y a los profetas de la asherá [otra clase de idolatría] - cuatrocientos, los que comen de la mesa de Izébel [la malvada reina, esposa de Ajav]" (18:19).

Después de que Ajav los reunió allí:

"Se dirigió Eliahu hacia todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo ustedes van a saltar sobre dos ramas [seguirán compartiendo dos pensamientos opuestos sin saber decidir cuál es el verdadero]? Si Adona-i es el D'os verdadero, vayan detrás de Él, y si el báal es, vayan detrás de él'. Pero el pueblo no le respondió nada [porque no sabían diferenciar entre uno y otro]" (18:21).

Entonces el profeta Eliahu pidió que le traigan dos novillos. Uno lo elegirán aquellos falsos profetas de la idolatría para sacrificarlo para su dios, y el que quedare él lo tomaría y lo sacrificaría. Ellos invocarían en nombre de su dios y Eliahu invocaría en nombre de D'os. Eliahu les dijo a ellos que si caerá fuego del cielo sobre el sacrificio de ellos, entonces esto será una señal de que el dios de ellos es el verdadero, pero si el fuego caerá sobre su sacrificio entonces esto demostrará que Adona-i es el D'os verdadero.

Entonces trajeron dos animales y los falsos profetas eligieron uno y lo sacrificaron. Ellos le rezaron a su dios durante toda la mañana pero el fuego no caía. Luego Eliahu tomó doce piedras, construyó con ellas un altar para D'os, colocó allí leños y sacrificó allí al animal. Además excavó como una zanja alrededor del altar, y ordenó que se vertiera mucha agua sobre el sacrificio y los leños, hasta que la zanja que estaba alrededor del altar se llenó de agua.

"Y ocurrió que a la hora de la tarde, se dispuso Eliahu el profeta [a rezar] y dijo: Adona-i, el D'os de Abraham, de Itzjak y de Israel! hoy [cuando caiga el fuego sobre mi sacrifico] se demostrará que Tú eres D'os en Israel, que yo soy tu servidor, y que por Tu palabra he hecho todas estas cosas. Respóndeme Adona-i, respóndeme! Así sabrá este pueblo que Tu Adona-i eres D'os, y que Tu has hecho que su corazón retroceda [les diste a ellos la posibilidad de desviarse de Ti, a pesar de que Tú podrías haber encaminado sus corazones hacia Ti]. Y descendió un fuego de D'os, y consumió el sacrificio, los leños, las piedras, el polvo, y al agua que estaba en la zanja secó. Y vió todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros y dijeron: Adona-i hu haElo-him!, Adona-i hu haElo-him! [Adona-i es D'os, Adona-i es D'os]" (18:36-39).

Rabí Iosef Jaim de Bagdad (1834 - 1909) en su libro "Adéret Eliahu" nos explica que los idólatras no piensan que el dios que hace el bien es el mismo dios que hace el mal, y es por eso que ellos piensan que existen (como mínimo) dos dioses.

En nuestra haftará nosotros vemos que todo el pueblo de Israel vieron con sus propios ojos un gran milagro que tuvo como finalidad anular este pensamiento ilógico: a pesar de que según las reglas de la naturaleza el fuego se apaga cuando entra en contacto con el agua, en esta oportunidad ocurrió lo opuesto, es decir, que el fuego que bajó del cielo en lugar de apagarse al entrar en contacto con el agua, secó al agua, y este milagro demuestra que en una sola situación pudieron encontrarse dos cosas opuestas. De esta manera ellos entenderían y comprenderían que ese pensamiento que ellos tenían de que quien obra el bien no es el mismo que obra el mal, es incorrecto.

Es sabido - continúa nuestro autor, introduciéndonos en otro plano - que entre todos los Nombres de D'os, el Nombre impronunciable que se escribe mediante las letras iod, he, vav y he, y que nosotros leemos como si estuviera escrito Adona-i, representa el atributo de la misericordia Divina, mientras que el nombre Elo-him hace referencia al atributo del juicio y el rigor Divino.

Es por eso que dice el autor del libro de Reyes, que después de que las personas del pueblo que allí se encontraban, vieron el gran milagro que D'os había realizado dijeron: "Adona-i hu haElo-him!, Adona-i hu haElo-him!", pues ahora ellos sí habían entendido que dos cosas que son aparentemente opuestas, en realidad sí pueden proceder de una sola fuente, y Adona-i, que es el Nombre de D'os que representa Su misericordia, es realmente el mismo que es Elo-him, que es el Nombre de D'os que hace referencia a Su justicia y Su rigor.

Además, se puede explicar la respuesta del pueblo de Israel, mediante un tercer camino, dice Rabí Iosef Jaim. La guematriá (el valor numérico) de las letras que componen el Nombre de D'os compuesto por las letras iod, he, vav y he equivale a 26 (iod=10, he=5, vav=6 y he=5), sin embargo, como explicamos anteriormente, este Nombre sólo está escrito en el texto, pero al leerlo está prohibido pronunciarlo y en su lugar se debe leer como si estuviera escrito allí Adona-i, que equivale a 65 (alef=1, dálet=4, nun=50 y iod=10).

Al decir "Adona-i hu haElo-him!, Adona-i hu haElo-him!", ellos quisieron expresar claramente que finalmente entendieron que dos cosas que son aparentemente opuestas, en realidad sí pueden proceder de una sola fuente - bendito sea Su Sagrado Nombre - así como el Nombre impronunciable de D'os, cuyo valor numérico totaliza 91 (26 de la escritura + 65 de la pronunciación), es haElo-him cuya guematriá también es 91 (he=5, alef=1, lámed=30, he=5, iod=10 y mem=40).

Perla de la Parashá Ki Tisa

"No veas al toro de tu hermano o a su cordero perdidos y te apartes; devuélveselos a tu hermano!" (22:1).

Esta prevención de la Torá se refiere a la devolución de bienes materiales, y de aquí nosotros debemos aprender acerca de la devolución de almas. Es por eso que si vemos hermanos nuestros que están perdidos no debemos apartarnos de ellos. No debemos pensar que no son nuestra responsabilidad. Debemos intentar por todos los medios que sus almas retornen a sus orígenes y sus fuentes.


(Basado en el libro Shené Lujot Haberit)

domingo, 21 de febrero de 2010

Parashá Tetzave

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Resumen Parashá Tetzave

Aharón y sus hijos, Nadav, Avihú, Elazar e Itamar, fueron elegidos para actuar como cohanim (sacerdotes). Una de sus tareas era de mantener la menorá continuamente encendida en el Santuario. El aceite para las lámparas era facilitado por los miembros de la comunidad en general. Mientras oficiaban en el Santuario, los cohanim debían usar vestimentas especiales. Aharón, como Cohén Gadol (Sumo Sacerdote), debía vestirse con ropas especialmente distintivas, confeccionadas por hábiles artesanos.

La investidura de Aharón y la de sus hijos fue confirmada por una cantidad de actos simbólicos. Aharón fue presentado con sus vestimentas por Moshé, y ungido con aceite. A esto siguió la investidura de los otros cohanim. Varios sacrificios fueron llevados al Santuario, puestos en las manos de los sacerdotes, agitados ante el altar y finalmente quemados para simbolizar el derecho de los cohanim a ofrecer sacrificios. Estos ritos repetidos diariamente durante siete días.

Entre otras obligaciones, los sacerdotes tenían la de de traer diarimente una ofrenda quemada de un cordero, en la mañana y al anochecer, en nombre de toda la comunidad judía.

En la porción de la Tora que leemos esta semana, Moshe se encarga de prepararle a su hermano Aharon y sus descendientes cada detalle de la tarea del sacerdocio. Cada detalle de este complejo trabajo se explica en esta parasha. Y aunque Moshe está a cargo de establecer la administración y el orden de este servicio, su nombre no aparece en esta parasha.

Nuestros sabios explican la razón de esta omisión: cuando HaShem amenazó destruir a Su pueblo, Moshe imploró para que no lo haga: "Y ahora por favor perdona el pecado de este pueblo, pero si así no sucede, borra ahora mi nombre de Su libro que ha escrito" ( Éxodo 32:32). Como todos sabemos, la súplica de Moshe fue aceptada y el pueblo judío fue perdonado. Pero el comentario de Moshe no quedo en la nada… pues su nombre fue omitido en la porción de la Tora Tetzave. Así fue como las palabras del tzadik (justo) se cumplieron. Pero la pregunta obvia es ¿por qué en esta porción?.

Aunque esta columna semanal no acostumbra a discutir la etimología o numerología del idioma hebreo, me gustaría mencionar algo que una vez escuche en nombre de Rab Ovadiah Yosef. La súplica de Moshe “borra ahora mi nombre de Su libro que ha escrito" puede explicarse del siguiente modo: La palabra sifraj - "Su libro" se puede descomponer en dos partes: sefer=libro, jaj = veinte, es decir que la palabra sifraj - "Su libro" son en realidad dos palabras que compuestas significa “el vigésimo libro”.

Así es que Moshe fue omitido en esta porción, la parasha Tetzaveh que justamente es la vigésima porción de la Torah.


Pero seguimos sin explicar por qué esta omisión sucede en Tetzaveh y no en ninguna otra parasha. ¿Por qué no omitir su nombre en las porciones que hablan sobre los pecados o las calamidades de la insurrección? ¿No sería
esa una mejor elección para tal omisión? ¿Por qué Moshe es omitido en la perasha en la cual el mismo le da a Aharon todo el honor y la gloria del Sacerdocio?.

El Rav Yitzchak Blaser estaba una vez sentado, participando en una reunión de los sabios más prominentes de su generación, que tuvo lugar en la ciudad de San Petersburgo. Entre los sabios estaba sentado el Rab Yosef Dov HaLevi Soleveitchik, el genio talmúdico de Brisk.

El Rab Soloveitchik hizo una pregunta al grupo de sabios que le había sido formulada por su joven hijo, el Reb Chaim. Después de hacer la pregunta, se desato una caliente discusión en la que cada uno de los rabinos ofreció su propia respuesta, refutando el resto de las opiniones. Durante todo este debate, el Rab Blaser, un verdadero genio del Talmud, se mantuvo sentado silenciosamente.

El no abrió la boca, ni expreso aprobación o desaprobación a ninguna de las respuestas ofrecidas por los Rabinos. Cuando el Rab Soleveitchik finalmente ofreció su propia respuesta, el Rab Blaser se mantuvo quieto calladamente….Pareció como si no comprendiera la profundidad de la discusión, como si no merecía pertenecer a ese prestigioso debate.


Desorientado, el Reb Yosef Dov comenzó a dudar acerca del hasta entonces “renombrado” Rabino Blaser. “Era realmente merecedor del titulo de erudito notable que todo el mundo le adjudicaba?", él se preguntó.

Esa misma noche, el Rab Soloveitchik estaba en la sinagoga principal hojeando unos libros, cuando se topo con el libro "Pri Yitzchok," un volumen llenó de exégesis Talmúdica del mismísimo Rab Blaser. Después de hojear el volumen, vio que todo el debate de esa tarde, la misma pregunta que su hijo formulo así como las diferentes respuestas y la resolución final, eran parte de un capitulo de ese libro que el Rab Blaser había publicado años atrás. ¡"Ahora me doy cuenta," pensó el Rab Soleveitchik, "que el Rab Blaser es tan grande en su modestia como lo es en el conocimiento de la ley
Talmúdica!"

Nuestros sabios nos dicen que Moshe debía haber sido el Kohen Gadol (Sumo sacerdote) pues era el líder de la nación judía. Pero Moshe se negó a aceptar el titulo de Kohen Gadol. En su lugar, HaShem le dio el honor a su hermano Aharon.
Muchos de nosotros creemos que somos los responsables de los éxitos…. ¡Cuántas veces decimos "yo le conseguí ese trabajo!" o "yo podría haber estado en su posición!", o "yo funde esa compañía! o “esa fue mi idea!".


Moshe, también, podría haber dicho que fue el quien llevo a Aharon a la gloria -especialmente después de lo que sucedió con el Becerro Dorado. En su magnífica modestia, Moshe hizo todo lo contrario. Moshe no quiso disminuir la gloria de Aharon de ninguna manera. Él quiso que las luces brillen sobre Aarón. Por lo tanto, en la porción en la cual Moshe conduce y guía a Aarón hacia el sacerdocio, su nombre es omitido.

Uno de los atributos de la verdadera humildad es poder permitir que los demás brillen y tengan su momento de gloria sin aclarar o anunciar nuestro papel y responsabilidad en aquel triunfo. Los más sabios maestros, educadores y padres, los mejores amigos o compañeros de trabajo saben compartir los triunfos y dejar que el otro tenga su momento de brillo y gloria. Ellos saben exactamente cuando hay que figurar o ser omitido de la historia.

(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)

Resumen de Haftarat Tetzave

Iejezkel (Ezequiel) 43:10 - 27

Para la haftará de parashat Tetzavé ha sido seleccionada una sección del libro del profeta Iejezkel (s. V a.e.c.), en la cual encontramos que D'os le muestra al profeta cómo será el tercer Templo de Jerusalem.

"Tú, ser humano, describe para la casa de Israel la Casa, y que se avergüencen de sus transgresiones, y medirán el diseño. Y si se avergonzarán de todo lo que han hecho: sobre la forma de la Casa y su disposición, sus salidas, sus entradas, y todos sus diseños, y todas sus leyes, todos sus diseños y todas sus reglas habrás de informarles; y escríbelo a ojos de ellos, para que comprendan toda su forma y todas sus leyes y las cumplan" (43:10-11).

El profeta Iejezkel debía contarles a los hijos de Israel como será la Casa de D'os, es decir, el futuro Templo de Jerusalem que jamás será destruido. De esta manera, al ver la benevolencia de D'os al no rechazarlos a pesar de sus pecados, ellos se avergonzarán y se arrepentirán de los pecados que provocaron la destrucción del segundo Templo, y prepararán los detalles de la construcción del templo futuro, para poder materializarla. Pero ¿cuándo es que esto ocurrirá? o algo más importante: ¿cómo es que eso ocurrirá?

De las palabras del Malbim (Rabí Meir Leib Ben Iejiel Mijal, 1809 - 1879), en su comentario al libro, podemos aprender que estas dos preguntas en realidad son una sola, y la respuesta está insinuada en el lenguaje que utilizó D'os al ordenarle al profeta Iejezkel su misión.

Las palabras "hagued et bet Israel et habait" que tradujimos como "…describe para la casa de Israel la Casa…", presentan una forma extraña en hebreo, ya que en todo el Tanaj (Biblia) encontramos que generalmente después del verbo "lehaguid" siembre aparece la palabra "el", y en nuestro versículo debería haber estado escrito "hagued el bet Israel et habait". Sin embargo, "hagued et bet Israel et habait" literalmente se podría traducir como: "…describe para la casa de Israel, para la Casa…", y es como si D'os le hubiera ordenado al profeta Iejezkel que describa para el pueblo de Israel - que ellos mismos son la Casa de D'os - toda la forma de la construcción del tercer Templo.

Es por eso que el Malbim nos explica que D'os le ordenó al profeta que le diga a los hijos de Israel que él vió el Templo construido completamente delante de D'os, pero los pecados de ellos impedían que éste sea reconstruido, es por eso que ellos se debían avergonzar por todos sus pecados apresurándose en hacer teshuvá (arrepentirse), pues solamente de esa manera el Templo futuro podrá ser visto sobre la tierra con toda su gloria y todo su esplendor.

Entonces el pueblo de Israel medirán su diseño, pues la forma de la Casa de D'os y los detalles de su construcción, encierran grandes secretos espirituales que nos enseñan respecto del comportamiento de D'os por el pueblo de Israel mediante Su providencia particular para con ellos, una providencia y una supervisión que no depende del mundo exterior sino solamente de la casa interna, es decir del alma que cada judío debe construir dentro de él a semejanza del gran Templo de Jerusalem, sirviendo a D'os mediante el cumplimiento de la Torá y las mitzvot así como se hacía en el Templo.

Y de esa manera se elevará el alma de la persona hacia D'os santificándose, pues la reconstrucción del Templo de Jerusalem dependía de la reconstrucción del Templo interno de cada uno de los componentes del pueblo de Israel, y es por eso que D'os le ordenó al profeta Iejezkel: "hagued et bet Israel et habait" - "describe para la casa de Israel, para la Casa", pues en verdad los hijos de Israel son la Casa de D'os y la Casa depende solamente de ellos.

Principio del formulario

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Perla de la Parashá Tetzave

"Y tú ordena a los hijos de Israel…" (Éxodo 27:20).

En nuestra parashá no aparece ni una sola vez el nombre de Moshé Rabenu, a pesar de que desde el comienzo de parashat Shemot, donde es relatado su nacimiento, y hasta el final de nuestro libro aparece su nombre en todas las parashot. Pero lo que más llama la atención es que esta parashá generalmente se lee en la semana que tiene lugar la fecha de nacimiento y muerte de Moshé Rabenu - el siete de Adar.

Nos explica el Rav Zalman Sorotskin que los Sabios que fijaron el orden de las parashot en el año, quisieron remarcar la singularidad de la fe de nuestro pueblo, que no colocó a su conductor, al hombre de D'os, en el centro de la escena y del servicio al Creador. Esto no es así en otras creencias que fijaron sus fiestas en las fechas de nacimiento o fallecimiento de su líder y dirigente, como si toda esa religión fuera solamente en su honor.

Pero así no es la fe de nuestro pueblo, sino todo lo contrario. Precisamente en la semana que tiene lugar la fecha del nacimiento y la muerte de Moshé Rabenu, nosotros no recordamos en absoluto su nombre en la parashá de esa semana. Y no sólo eso sino que si lo Sabios del Talmud no hubieran calculado la fecha de su fallecimiento nosotros no la conoceríamos, pues en la Torá no está recordada en absoluto.

Por el Rav Moshé Itzjak Botbol

* * *

"Y tú ordena a los hijos de Israel que tomen para ti aceite de olivas puro…" (Éxodo 27:20).

En esta parashá encontramos que D-os le ordena a Moshé obtener aceite de oliva para la Menorá. D-os le instruye que las primeras gotas de aceite que sean extraídas de cada aceituna sean para la Menorá y las restantes se utilicen en las Menajot (ofrendas de harina preparadas con aceite de oliva).

Esto nos enseña que nuestros esfuerzos en la vida deben ser, primero, para lo espiritual y después para lo material.